THE GAMES MAKER en Clarín

julio 3, 2013

THE GAMES MAKER en Clarín

CINE

“The Games Maker”: Como en Hollywood, pero en la Argentina

Joseph Fiennes, el protagonista de “Shakespeare apasionado”, está rodando aquí la adaptación de la novela “El inventor de juegos”, de Pablo De Santis. Intimidades de un rodaje de US$ 6 millones.

03.07.2013

Por Natalia Moret

 

Mediodía nublado de junio. El estacionamiento del Club Ciudad de Buenos Aires está invadido por más de diez camiones de filmación y motorhomes. Entre los vehículos y uno de los salones del club circulan decenas de técnicos transportando trípodes, luces, cables y cámaras, armando el set para lo que está por filmarse dentro de algunas horas. Un set que iluminarán de tal modo que parecerá que afuera, en lugar de la bruma de invierno, brilla el sol de septiembre.

Durante unos segundos los técnicos y el equipo detienen su trabajo. Se hace un silencio general: el actor Joseph Fiennes acaba de entrar al set, luciendo un traje de levita oscuro que lo hace parecer aún más delgado y alto, y ensaya junto al director las líneas que su personaje protagónico, el villano Morodian, tiene que pronunciar en la escena que preparan hoy.

A pesar de ser una estrella de Hollywood, Fiennes se comporta en el set con la atención y paciencia de aquel que todavía sigue aprendiendo de su trabajo; varias personas del equipo se le acercan para darle distintas indicaciones, y a todas las trata con profesionalismo y respeto. El actor británico saltó a la fama quince años atrás, con su protagónico en la ganadora del Oscar Shakespeare apasionado, y hoy se encuentra en la Argentina filmando The Games Maker, un ambicioso filme infantil que será realiza íntegramente en el país, en idioma inglés y con elenco extranjero.

El rodaje comenzó hace cuatro semanas y durará once en total. Es la cuarta película del director y productor argentino Juan Pablo Buscarini, que antes de éste dirigió las también infantiles Cóndor CruxEl Ratón Pérez y El arca.

Con fecha de estreno para 2014, The Games Maker es una de las producciones de este tipo más grandes que se hayan realizado en el país. Cuenta con un presupuesto de casi 6 millones de dólares (una cifra imposible para el mercado local), coproducción con Canadá e Italia, y equipo técnico internacional. Basada en la novela El inventor de juegos del escritor argentino Pablo De Santis, el elenco de la película se completa con David Mazouz (el niño de la serie de Fox Touch), los estadounidenses Ed Asner -ganador de siete Emmy y que le prestó la voz al viejito de Up, de Pixar- y Tom Cavanagh, la italiana Valentina Lodovini, y los argentinos Alejandro Awada y Vando Villamil. El equipo técnico cuenta, entre otros, con el director de fotografía de Orgullo y prejuicio, Roman Osin, y el sonidista Chris Munro, de varias de las películas de James Bond. Será filmada en su totalidad en estereoscopia, la tecnología digital utilizada para crear películas en 3D.

En un alto de la filmación, Fiennes comenta que cuando recibió el guión sintió automáticamente ganas de interpretar al personaje. “Más que un villano”, dice con una sonrisa, “Morodian es un incomprendido”. Después vuelve a ponerse a disposición del director, para ensayar las veces que sean necesarias el complicado plano secuencia que tienen por delante: la primera visita de Iván Drago (Mazouz) a la “Sala de Ingenieros” de la compañía de Morodian, el lugar donde los escribas toman nota de las pesadillas que usan para crear los juegos, y los obreros trabajan a destajo ejecutando las órdenes de su empleador.

La ambientación en grises, luces tenues y líneas rectas nos transporta a un universo fascista, dictatorial, de obreros esclavizados en la cadena de montaje de la compañía del villano que en la piel de Joseph Fiennes recuerda a algunos personajes de Tim Burton.

El filme cuenta la historia de la familia Drago, una dinastía de inventores de juegos de la ciudad de Zyl, la cuna de los juegos de mesa. La familia Drago ha entrado en conflicto con Morodian (Fiennes), el villano que de niño trabajaba mano a mano con Nicholas Drago (Asner), pero que creaba juegos oscuros, juegos que nacían de sus pesadillas y que la gente del pueblo no llegaba a entender. Por este motivo, Morodian es expulsado de Zyl y funda su propia empresa al tiempo que jura vengarse.

Sin embargo, The Games Maker no siempre fue pensada como una megaproducción. Por el año 2005, Buscarini se contactó con De Santis porque había leído su novela El inventor de juegos y le había encantado. El director sintió que: a pesar de tratarse de la obra de un autor argentino, El inventor de juegos no estaba ambientada en ninguna época ni lugar geográfico determinado y podía suceder en cualquier momento y lugar.

Luego de dos años llegaron a una primera versión del guión que los convencía. Las opciones eran dos: achicarse y hacer algo que no lo convencía, o intentar conseguir apoyo afuera del país y filmar de acuerdo a sus expectativas. Buscarini eligió el segundo camino.

En el tiempo que trabajó junto a los correctores ingleses que produjeron la primera versión del guión en inglés, el proyecto llegó a coproductores que mostraron interés. Y cuando Buscarini tuvo la confirmación del actor Joseph Fiennes el proyecto tuvo otra envergadura.

El inventor de juegos había pasado a ser The Games Maker.

Cuando el director marque el fin de la jornada, habrá concluido el último día de rodaje de Fiennes en la Argentina. Un año atrás, cuando recibió la propuesta de Buscarini, su agenda no estaba vacía sino lo contrario, pero Fiennes le dijo al director que se haría un espacio. Dijo que hacía tiempo no recibía un personaje tan atractivo, y que tenía muchas ganas de filmar en Buenos Aires.

 

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/Hollywood-Argentina_0_949105223.html

 

Para chicos y grandes

03.07.2013

Juan Pablo Buscarini cree que son muy pocas las películas para toda la familia que logran, en verdad, ser para toda la familia. “Muy pocas películas son ET ”, dice. “Todas apuntan a eso, pero pocas lo logran”. Con The Games Maker el director apuesta a lograrlo ya que, sostiene, se trata de una película que plantea dos lecturas. “En la lucha entre los Drago y Morodian se cuenta una aventura, pero también se cuenta la lucha entre dos formas de ver el mundo: la de Drago, que todavía cree en los juegos sanos y en la igualdad de oportunidades, y la de Morodian, que entiende que esa forma de ver el mundo no es real, porque en el mundo real siempre tienen más oportunidades de ganar aquellos que tengan más dinero para comprar más cartas”. En este sentido, sostiene Buscarini, The Games Maker es un thriller de aventuras para los más chicos, pero también una reflexión sobre las relaciones humanas, para un público de cualquier edad.

 


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Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/chicos-grandes_0_949105224.html

 

Otros clásicos infantiles

03.07.2013

¿A quién no le pasó alguna vez? Salir del cine de ver una película basada en un libro y escuchar que alguien cerca dice, algo decepcionado: “El libro es mucho mejor”. Adaptar una novela al cine no es una tarea fácil, en especial porque la novela suele desplegar un mundo más extenso que el que puede reflejarse en 90 minutos de filme. Para la adaptación, el director debe elegir y dejar afuera una cantidad de cosas, y no siempre sale airoso. A pesar de la dificultad, existen muchísimas buenas experiencias de adaptación de libros infantiles.

Harry Potter sería el primer y más evidente ejemplo de la actualidad, saga basada en los best sellers homónimos de J.K. Rowling. También Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, y la trilogía El Señor de los anillos, basado en el clásico de J.R. Tolkien, Una serie de eventos desafortunados, de Lemony Snickett, y Charlie y la fábrica de chocolate, novela escrita por Roald Dahl. Atrás en el tiempo podemos nombrar también El Mago de Oz, escrita por L. Frank Baum, y algunas de las tantas versiones realizadas de Alicia en el País de las maravillas, de Lewis Carroll.

Con la importante producción de The Games Maker, Juan Pablo Buscarini planea llevar el libro de Pablo De Santis a una experiencia similar. El director cuenta que el trabajo de adaptación les tomó algo más de cuatro años. “Fue necesario cambiar la estructura de la novela”, dice, “pero creo que cualquiera que haya leído el libro y vea después la película, va a sentir que el espíritu de la historia y de los personajes se mantienen intactos”.

 

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/clasicos-infantiles_0_949105227.html

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