Vuelve Giselle de la mano de Iñaki Urlezaga (La Nación)

mayo 4, 2012

Vuelve Giselle de la mano de Iñaki Urlezaga (La Nación)

Danza / Entrevista

Vuelve Giselle de la mano de Iñaki Urlezaga

La rusa Anastasia Kolegova actuará junto al bailarín platense

Por Laura Ventura | Para LA NACION

Hace dos años, Iñaki Urlezaga bailó Giselle en la apertura de temporada del Teatro Argentino de La Plata. No era la primera sino apenas una de las innumerables veces que interpretaba esta tragedia. Pero en aquel entonces lo acompañaba Anastasia Kolegova, la primera bailarina del Teatro Mariinsky, de San Petersburgo (conocido, entre 1935 y 1992, como el Teatro de Opera y Ballet Kirov). Tan contundente y aplaudida fue la química que lograron en el escenario del teatro platense que esta dupla regresa a nuestros escenarios a partir de esta noche (y hasta el domingo), en el teatro Coliseo.

La compañía de Urlezaga, Ballet Concierto, es la responsable de esta puesta con cincuenta bailarines, dirigida por Lilian Giovine, con la música de la Orquesta Académica de Buenos Aires, integrada por sesenta músicos, detrás de la batuta de Carlos Calleja.

Kolegova interpreta a la honrada campesina que le da título a este ballet. La heroína, que padece un frágil estado de salud, está enamorada de un joven humilde, Lloys, a cargo de Urlezaga. Pero su amado, debajo de aquel atuendo de aldeano, esconde su verdadera identidad y su origen noble. Hay varias versiones de Giselle , pero ésta, la original, está inspirada en un poema de Heine, con música de Adolphe Adam.

Vivir para bailar

Durante la entrevista, Kolegova se levanta para elongar sus piernas. Es un largo viaje de Rusia a la Argentina. Desde pequeña quiso ser bailarina y luchó para lograr que sus padres la apoyaran en su decisión (ver recuadro). Hoy, a los 30 años, el vínculo ha cambiado y varias veces al año viajan desde su Chelyabink natal para ver a su hija al frente de la prestigiosa compañía que integra desde 2006.

-De todo el repertorio de ballet, ¿por qué elegiste Giselle ?

Urlezaga: Giselle es una obra de arte. Creo que es una de las historias más épicas que narra la danza, donde los personajes están perfectamente delineados. Y bailar el segundo acto, en esa atmósfera tan surrealista, es uno de los momentos más exigentes de la historia de la danza. Y además es una historia que tiene una gran vigencia y que es dueña de un misticismo único.

-¿Cómo es tu composición de Giselle?

Kolegova: -La he interpretado tantas veces, a ella e incluso a la madre de la protagonista, y la he visto en escena tantas veces que ya es una parte mía. Creo que he crecido. Aún me queda mucho por evolucionar, pero le puedo aportar humanidad. Ese es mi interés. La historia habla de una criatura muy rica, no es sólo la danza lo que importa aquí; éste es un ballet muy teatral, donde se permite explorar profundamente a la actriz.

-¿Cuál es la técnica particular de tu compañía, el Mariinsky? ¿En qué se distingue de las demás escuelas?

Kolegova: -Los profesores son discípulos de Agrippina Vaganova y de Marius Petipa. Allí estudiaron y bailaron figuras como Anna Pavlova, Galina Ulanova, Rudolf Nureyev o Mikhail Baryshnikov. Sé que es conocido mundialmente por la exigencia del método de enseñanza y su entrenamiento tan arduo. Puede ser peligrosa semejante exigencia, pero sólo si caés en malas manos, y eso no ocurre en mi compañía.

Este comentario de la bailarina da pie a un interesante debate entre Urlezaga y Kolegova sobre la película El cisne negro , protagonizada por Natalie Portman. El sostiene que esa historia no retrata de modo real el mundo del ballet, mientras ella disiente y dice que se siente identificada, aunque el foco esté puesto en la psiquis de la bailarina, antes que en su arte.

-Vos, que bailaste en tantos escenarios y conociste a tantos colegas, ¿cuál es la diferencia que encontrás entre su arte y el tuyo?

Kolegova: -Es difícil de explicar. Todo se trata de cómo llegás a un resultado. Cada uno puede encontrar su propio camino. Para mí, el Mariinsky y su método es mi hogar y mi modo de pensar. Es mi vida. Allí están mis amigos, mi familia. Me despierto todas las mañanas, tomo un café y me voy al teatro. Allí me quedo todo el día. Entrenamos, ensayamos, estudiamos. Me da mucho placer. Para mí es algo natural.

-¿Por qué convocaste a Anastasia? ¿Cuál es su particularidad?

Urlezaga: -Es una bailarina poco común de ver aquí o en cualquier parte del mundo. Giselle es un personaje muy rico y ella le imprime un sello muy particular, de belleza, femineidad y plasticidad al mismo tiempo. Y, además de tener una técnica increíble, es bellísima.

Nastia o la soledad del artista

Anastasia es un nombre muy común en su país. Ella prefiere el diminutivo, Nastia, como le dicen sus amigos. “Esta es una vida muy solitaria, por eso cuando tengo un rato libre me junto con mis amigos a hablar de la vida, es decir de ballet”, explica.

A sus padres nunca les gustó demasiado que su hija se dedicara a la danza: “Es un mundo muy ajeno al suyo. Saqué fuerzas desde muy pequeña e insistí para poder estudiar ballet tiempo completo, no como un hobby”, dice. Hija de una maestra de literatura y de un político (lejano al Partido Comunista), Kolegova ingresó a los 10 años en la Academia Vaganova de Ballet Ruso, y esto implicó mudarse a una pensión, donde recibió el cuidado de sus tutores, lejos de los mimos de sus padres.

Todos los días, cuando termina sus ensayos, Kolegova regresa a su habitación -la de su casa o la del hotel, si está de gira- y continúa ensayando. “Es muy sacrificada la vida del bailarín. Pero soy feliz. ¿Mi dieta? Como muy pequeñas porciones. Y si tengo hambre, café. En realidad sólo como café”, ríe.

Todo en su vida es ballet. Incluso en sus vacaciones se marcha a la playa, donde pasa largas horas con las piernas sumergidas en el mar: “La sal es ideal para mi cuerpo”, dice la bailarina.

Los primeros diez años de vida de Kolegova coincidieron con el ocaso del régimen comunista en su país. “No me acuerdo demasiado. Sé que buscamos con mi hermano cupones en las revistas para poder adquirir determinados productos en el mercado y poder ayudar en mi casa, pero no tengo muchos recuerdos. Por suerte, toda ha cambiado. De todos modos, llevará mucho tiempo para que Rusia recupere su esplendor. Es un largo proceso”, opina esta joven y, a la vez, experimentada bailarina.

BAILARÍN Y PRODUCTOR

Alrededor de 100 personas integran la compañía de Iñaki Urlezaga, Ballet Concierto, entre bailarines, técnicos, productores, los empleados de su oficina y, claro, su manager, que no es otra que su hermana. Urlezaga no sólo baila, sino que además produce sus espectáculos, como éste, y apostó a traer a una estrella internacional para darle más brillo a su labor.

Desde hace más de un año, el artista trabaja para concretar estas tres fechas en nuestro país junto con Kolegova. Los próximos meses continuarán con un gran vértigo, ya que se presentará en Emiratos Arabes, luego en Corea, y regresará a nuestro país para bailar tango, en el escenario del Teatro Nacional Cervantes, con Aires de tango. Luego viajará a Israel y a México, para presentar La traviata. En octubre y diciembre realizará una gira por Rusia, donde se reencontrará con Kolegova, para cerrar aquí este año 2012 con el Cascanueces.

“No hay demasiadas opciones en nuestro país para aquellos que les gusta hacer o ver ballet, con excepción del Teatro Colón. Quiero llevar el arte a la gente, pero sé que no es mi responsabilidad. Lo mismo me pasa con la enseñanza. Nunca me planteo ser maestro. No lo siento aún necesario, quizá porque quiero desarrollar todavía mi capacidad creadora”, explica Iñaki..

PARA AGENDAR
Giselle : con Iñaki Urlezaga y Anastasia Kolegova. En el teatro Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125). Hoy y mañana, a las 20.30, y el domingo, a las 19.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1470143-vuelve-giselle-de-la-mano-de-inaki-urlezaga

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