Volver a acomodar las piezas (“El Campo” en Tiempo Argentino)

mayo 3, 2012

Volver a acomodar las piezas (“El Campo” en Tiempo Argentino)

03.05.2012 | Entrevista a Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi

Volver a acomodar las piezas

Los actores interpretan en El Campo, que se estrena hoy en cines, a una joven pareja que a poco de tener su primera hija decide cambiar su destino y entorno. Además hacen ficción en Canal 7.

La calma del lobby de un hotel en Retiro desaparece ante el aullido emitido al unísono por un grupo de mujeres que interrumpe su coloquio profesional referido a la salud. Desde la baranda del entrepiso se descontrolan al ver que en la puerta está Leonardo Sbaraglia. “¿Qué pasó?”, pregunta desde el café Dolores Fonzi frente al estruendo sorpresivo. “Es Leo”, “¡Qué bombón!”, se escucha entre la muchedumbre de almas poseídas por un fervor adolescente que las llevó a desfilar sin sonrojarse al lado del actor para tomarse fotos con sus celulares.
Mientras el revuelo transcurre, Sbaraglia mantiene intacta su amabilidad y posa sonriente con cada una. Agotado el estallido de fanáticas abraza a Dolores que no esconde su cansancio luego de una jornada de plena promoción de la película El Campo de Hernán Belón, donde son marido y mujer por primera vez en sus carreras (mantendrán el formato de matrimonio para En Terapia, la ficción de la TV Pública que debutará el 14 de mayo.)
“Él me curó, sabe hacer reiki”, señala Fonzi luego de que Sbaraglia le posara sus manos sobre la frente para intentar recuperar su energía. “Tenemos mucha confianza”, remata él. “Somos un matrimonio que luego del campo se va a terapia”, redobla ella.
En la historia de Belón, son Elisa y Santiago, una joven pareja que tiene una hija de un año y medio que al sumarse a la familia desequilibra la relación. Ante la crisis deciden probar una nueva vida alejados de la ciudad.

–¿En qué momento de sus vidas leyeron el guión?
Dolores: –La propuesta del trabajo me llegó en el mismo momento que transita Elisa. Mi hijo mayor tenía un año y medio y yo estaba en pleno puerperio.
Leonardo: –Yo había compartido experiencias actorales con Hernán (por Belón), entonces ya tenía la pauta que había un lenguaje que tenemos en común. Esta película ya era muy fuerte como guión. Es un trabajo que me permitió experimentar, buscar, tratar de ver nuevas cosas que me parecían muy interesantes también por lo íntimo de la producción y de la historia.
–¿Cómo describen el conflicto que viven sus personajes?
L: –Santiago va al campo porque la ve perdida, la ve en el aire y la quiere bajar a tierra, el problema es que la quiere bajar a la tierra con otra irrealidad y ese el desencadenante de la película y de todo el conflicto.
D: –Lo que entretiene es que todo el tiempo entra en distintos géneros, Belón quería que pareciera un thriller, no lo es finalmente, pero todo el tiempo entra en espacios que no le corresponden. Es un cuento chiquito que te va llevando hacia un misterio y no sabés muy bien qué va a pasar.
L: –Belón usa algunos elementos para mantener el vínculo con el espectador, hay algo amenazante en la historia, un peligro que amenaza sobrevolando a los personajes. Eso es parte de lo que le ocurre a ella y así lo dice: “tengo miedo de que pase algo malo”, le anuncia a Santiago. Y efectivamente cuando uno está en situaciones inhóspitas, parece que está metido en una película de terror.
D: –Elisa es una mujer que busca su identidad, quiere reacomodarse en su maternidad con este tercer individuo que entra a jugar que es su hija y que pone en duda su vínculo con él. El estar aislada, conviviendo sólo con él en el campo, potencia su estado.
–¿Reconocieron en sus vidas la crisis de pasar de dos a ser tres?
D: –Es muy difícil ser una persona en sí, ya ser dos se complica y tres, ni te cuento. Ser un individuo es muy difícil. Hay que conocerse, invertir sobre uno ya es muy complicado. Ser dos es el doble de trabajo, convivir, sobrellevar lo cotidiano y si a eso le sumamos la crisis física que atraviesa la mujer para ser madre y encima se suma un integrante más, todo se triplica. Es una cuestión de sumas: uno más uno, tres de repente.
L: –Cuando aparece un tercer integrante la relación de equilibrio de dos se mueve, cambian los roles. Creo con objetividad que cuando nace un chico las condiciones que uno tenía cambian y aparecen aspectos de la identidad de uno que estaban escondidos. Cuando un hijo viene, se te vuelven a plantear las condiciones en las que uno fue criado y por lo tanto vuelven a aparecer viejos asuntos, lugares, pensamientos, viejas experiencias y emociones que estaban en un terreno probablemente inconsciente y que como aguijones reaparecen. El asunto es cómo no repetir la historia de uno o al menos la parte de la historia que a uno no le gusta.
–Tenían 17 y 15 años cuando comenzaron sus carreras, ahora tienen 33 y 41. ¿En qué momento de la relación con su vocación y carrera están?
D: –Cada vez se pone mejor. Adquirir experiencia y seguridad es todo para actuar. Antes se padecía mucho más. Hay mucha voluntad que también está bueno, de me llevo el mundo por delante y “doy todo”, pero ahora hay mucha reflexión entonces se goza mucho más.
L: –A medida que uno crece se va apoyando en cosas más consistentes y la vida aporta. Las experiencias que uno va teniendo y cómo se arroja a la vida se ven inevitablemente en la actuación, si estás más transparente en la vida estás más transparente como actor.
–Ambos vivieron afuera del país y ahora residen en Argentina ¿En qué basaron la decisión de volver?
D: –Yo vine a hacer El Campo y cuando terminamos de filmar  me enteré que estaba embarazada, entonces nos quedamos acá (tiene dos hijos con Gael García Bernal: Lázaro y Libertad), pero no sé por cuánto tiempo.
L: –Yo sí lo elegí más conscientemente. Al poco tiempo que me fui a España (vivió allá desde 2000 a 2008) me empezó a ir muy bien pero siempre sentí la necesidad de volver y eso mucho tiene que ver con que es el país de uno donde uno realmente siente que puede formar parte de un proyecto en todo sentido. Hay un lenguaje en este país que uno entiende y comprende. Nunca me fui de Argentina, siempre formé parte, me sentí muy expresado, potenciado e incentivado por lo lindo que uno sentía que estaba pasando también desde el gobierno. <

Dolores en teatro

En el Chacarerean Teatre, Fonzi está presentando Isósceles, una comedia escrita y dirigida por Mariana Chaud, en la que también actúan Violeta Urtizberea y Ezequiel Díaz. “La obra plantea la figura del triángulo. El trío cambia de frente continuamente. En la primera parte de la obra tenemos 20 años, somos estudiantes de Geografía de la UBA y estamos muy calientes físicamente. Esa noche de estudio termina con un trío casual y después pasan 15 años y llega Violeta y yo estoy casada con Ezequiel y se ven las consecuencias. Mi personaje está resentida mal, era la inteligente del grupo y le fue mal, y la otra que era un zoquete está llena de plata.”

Leonardo sobre YPF

Durante ocho años Leonardo Sbaraglia vivió en España, país en el que reconoce “viven muchos de mis amigos”. Surge un tono firme cuando se le propone hablar de la nacionalización de YPF. “Mi opinión es muy concreta, ellos están viviendo un momento delicado y uno se tiene que solidarizar con lo que les está pasando. Eso de las represalias es un chivo expiatorio, es poner la culpa afuera para distraer el problema económico. Cuando se privatizó YPF en este país fue un momento tristísimo para nosotros y una alegría para los españoles que la compraron a 2,50 gracias a Menem. Recuperar un recurso del Estado y sacarlo de las manos de las multinacionales es un rescate muy importante.”

Decir sin palabras

La pequeña que interpreta a la hija de Elisa y Santiago tenía 18 meses cuando se rodó la película. Se llama Matilda Manzano y fue seleccionada por casting. Para lograr escenas de pura verdad entre ellos tres, se trabajó durante el rodaje con una coach infantil. “Era condición que se pareciera a ellos, que fuera desenvuelta en expresión pero que no tuviera mucho vocabulario”, cuenta Belón. Que los actores ya fueran padres les otorgó experiencia para poder sumar con naturalidad cierta improvisación en las escenas en las que participa la nena. “Fui editando en el proceso del rodaje para ver cómo iba quedando. La cámara fue testigo de eventos que sucedieron solos. Hubo luego un trabajo de audio en posproducción. La grabamos unos meses después de terminar el rodaje con algunas palabras, y el llanto, y con esos sonidos logramos que la nena estuviera presente todo el tiempo entre ellos dos.”

Pareja al diván

De Elisa y Santiago para la pantalla grande pasan a ser Martín y Ana para En Terapia, la ficción protagonizada por Diego Peretti que se estrena el 14 de mayo por la TV Pública. “El desencadenante del conflicto entre Martín y Ana es la búsqueda del  segundo hijo”, adelanta Sbaraglia. “Tienen un solo hijo, de diez años, y durante cinco hicieron tratamientos de fertilización pero no quedó embarazada.” Y sigue Fonzi: “Y luego abandonan el tratamiento y ella queda embarazada, pero quiere abortar y ahí empiezan a detonar otros asuntos que estaban pendientes.”

Cuando un nuevo ser llega a la familia

La elección de escribir sobre la historia de una pareja la tomó Hernán Belón por sugerencia de Valeria Radivo, coguionista de El campo, su mujer y madre de su hija Lucía que hoy tiene siete años. “La idea de la película empieza cuando nació mi hija y lo que me pasó cuando ella nació. Me interesan las historias de amor y la complejidad del vínculo de una pareja donde después del ‘comieron perdices’ parece que todo es fácil y en realidad, luego de un tiempo empieza haber una estabilidad, cierta vida ordenada que cuando tenés un hijo explota. La tercera persona en la familia aparece como un intruso, un nuevo ser que te revoluciona totalmente la vida y que obliga a reubicarse de otra manera”, detalla Belón.
A diferencia de la ficción, ellos no siguieron la ilusión de la vida campestre aunque “en el 2001 pensamos irnos a vivir a El Bolsón. Yo quería mostrar esta idea de que vas a ir al campo y que todo va a ser mejor porque ganas en calidad de vida y en realidad yo dudo que sea así y que la gente de la ciudad esté preparada en realidad para enfrentarse a eso. Aparece ese tema de irse a vivir al campo como una ilusión y decidimos poner a esa pareja en el marco de este conflicto de la llegada del primer hijo para dejarlos solos con ese asunto.”
Para armar su historia eligió sumar elementos de cine de terror y suspenso y sustenta su elección como recurso para ilustrar los sentimientos de la madre. “Con la llegada del bebé sobre todo la madre empieza a tener los sentidos muy agudizados, escucha si llora o no, si respira bien o no, o si tiene un poquito de tos. Quería generar esa sensación de hipersensibilidad de ella. Y por otro lado cuando nacen los niños, uno entra en un mundo de fantasmas porque hay algo mágico que se produce ya desde la concepción. Pasás de un mundo materialista a un mundo de almas, más espiritual para el que aún no estás preparado. No es una película de terror ni de suspenso, ésos elementos aportan el punto de vista de ella y luego el punto de vista se divide entre los dos para finalmente quedarnos con el de él, en el final de la película.”
El campo tiene dos líneas narrativas: la crisis de la pareja y por otro lado aparece una posible explicación sobrenatural “Al principio ella tiene una premonición alrededor de que algo malo va a pasar y finalmente pasa, en ese sentido hay algo sobrenatural que ronda por ahí. Vivimos en un mundo sobrenatural donde hay fuerzas que no percibimos pero que aún así existen. A veces pensás que las cosas son como son, todo es como es y un niño te viene a revelar que no es así, que también hay algo mágico que va creciendo.”

Fuente: http://tiempo.infonews.com/2012/05/03/espectaculos-74534-volver-a-acomodar-las-piezas.php

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