Eleonora Cassano: el principio de la despedida (La Nación)
Noviembre 30, 2011
La bailarina repone dos programas en el Maipo, como parte de su gira ¡Chapeau!, con la que empieza a decirle adiós a su carrera
Por Néstor Tirri | Para LA NACION
En dos momentos de su carrera, Eleonora Cassano interrumpió giras y actuaciones por sus embarazos. Evocando con ella tramos de una trayectoria que sigue adelante (”Por ahora sí, pero me retiraré el doce del doce del doce”), una irrupción en la oficina de Lino Patalano, en el Maipo, actualiza aquellos paréntesis obligados: un adolescente, Tomás (15), y una niña, Julieta (9), de paso por el teatro, vienen a saludar a mamá Eleonora.
No es un mero dato ambiental; es la evidencia del tiempo transcurrido, y es ese factor lo que aporta sabiduría al cuerpo de alguien que consagró su vida a la danza. Pasados “los cuarenta”, Cassano se dispone a reponer dos espectáculos, propios de una artista que ha alcanzado la madurez: uno es La Duarte ; el otro es un programa mixto, que integran Carmen y Entre tangos y milongas . La Duarte está en puerta: sube al escenario del teatro Maipo mañana a la noche.
Con el bello rostro de la pequeña Victoria a la vista, Eleonora aporta una observación obvia pero contundente: “¿Hay alguien más parecida a mí que mi propia hija, que podía asumir el rol de Evita niña?”.
Trasuntar la identidad de un personaje como Eva Perón sólo a través del movimiento, sin texto: he ahí un desafío. “No fue fácil -explica Eleonora-. Todo lo que leí y estudié lo fui pasando a mi cuerpo y lo traduje en expresividad actoral, aun sin parlamentos. Lo que armó Silvia Vladimivsky apunta a que el movimiento esté en función de la acción, no «levantar la pata» porque sí.”
Cassano puntualiza que en La Duarte se rescatan aspectos de la vida de ella poco revisitados: su relación con Perón (Julio Arias), o “la fiereza con que enfrentaba a los ministros para defender sus ideales”. También, la relación con su hermano Juan (a cargo de un bailarín riguroso como Juan Manuel Genés), el único que, por lo demás, “usa micrófono”.
“La coreografía la fuimos armando como para contar esto -señala la bailarina-. La versión original la estrenamos hace siete años, pero ahora me estoy metiendo más en las reelaboraciones. Ya estoy en una etapa de mi carrera en la que me involucro en todos los aspectos.”
Resucitar un mito
-¿Qué reacción generó este personaje emblemático de la Argentina en el exterior, especialmente en España?
-Creo que yo no era consciente de lo que íbamos a desencadenar en Madrid. Fue en octubre. Se organizó una movida descomunal: yo, caracterizada y con ropa similar a la que usó ella, hice el recorrido de Eva de 1947: La Gran Vía, La Cibeles, en un Cadillac descapotado? ¡y con la custodia de seis motos de la época! Ningún argentino vivió lo que yo viví. “¡Evita, volviste!”, me gritó uno. Se vio en toda España a través de la televisión nacional. “Eva nos dio granos y alimentos”, me decían algunos. Otros, en cambio, reaccionaban mal por la asociación con [el dictador Francisco] Franco.
-¿Con qué roles te identificás más? ¿Con los de carácter, pasionales, o con los de destreza académica?
-Oh… ya no. Si tuviera que bailar Cascanueces me sentiría una tonta. No por las dificultades técnicas sino porque los otros, los de carácter, me permiten expresar cosas. Y ser otra; yo me veo como Carmen, con su sensualidad, y me digo: yo en la vida real no soy así.
-Menos mal. De lo contrario, Sergio Albertoni, tu marido, te mataría. Como en la obra te mata Don José?
-Eso, aparte, sí. Pero es tan fuerte que lo técnico se vuelve secundario.
-¿Con qué partenaires recientes te has sentido segura?
-Con Hernán Piquín me sentí muy bien. Y con Ariel Caramés también. Después? [piensa] Caramba, no debe haber habido nadie importante, porque si no, me acordaría.
-¿Extrañás a Julio Bocca?
-Claro que lo extraño. Con nadie tuve el rapport que se dio con él. Ni las sensaciones.
-¿Sensaciones?
-Sí, de amor, de odio, de hermandad. Tuvimos una relación juvenil, antes del Ballet Argentino. Después vino lo profesional. Y después fue como un matrimonio: desayunábamos, almorzábamos y ensayábamos juntos. Compartíamos éxitos, broncas, aviones, miles horas de vuelo. Y ni hablar de los celos, cuando bailaba con otra. Lo veía bailar con Alessandra [Ferri] y me volvía loca, porque yo era como su esposa? ¡y la otra era su amante!
PARA AGENDAR
La Duarte: protagonizada por Eleonora Cassano, con coreografía de Silvia Vladimivsky y música de Sergio Vainikoff. Desde mañana y hasta el sábado, a las 20.30; el domingo, a las 19.30.
Programa mixto: Carmen , con coreografía de Alberto Alonso, y Entre tangos y milongas , con coreografía de Gustavo Mollajoli. El 8, 9 y 10/12, a las 20.30, y domingo 11, a las 19.30. Ambas propuestas en el Maipú, Esmeralda 443.
Los mil rostros de Eva Perón
Este año, en la cartelera porteña, hubo varias obras que retrataron de manera directa o indirecta a Eva Perón. Así, Cristina Escofet escribió Bastarda sin nombre ; Marta Avellaneda, Yo elegí ser Evita ; Carla Mitre, Inevitable: pasión y muerte de Eva Perón ; Marina Asseretto y Micaela Suárez, No tratés de ser Eva ; Claudio Armesto, Yo, Jamandreu , y Mónica Ottino, Eva y Victoria . En esta última, el rol de la mujer de Perón fue encarnado por Andrea del Boca. Quizá, la Eva más recordada en los escenarios porteños fue la que personificó Nacha Guevara en 1986 y, luego, en 2008 cuando estrenó por primera vez ese musical escrito por ella misma y Pedro Orgambide, con música de Alberto Favero.
Además, este año, el cine nacional dedicó dos films a su vida: Juan y Eva , de Paula de Luque, con las actuaciones de Julieta Díaz y Osmar Núñez, y Eva de la Argentina , film de animación, a cargo de María Seone.
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