Ricardo Darín y Sebastián Borensztein: Una tragedia para reír (Clarín)

marzo 20, 2011

Ricardo Darín y Sebastián Borensztein: Una tragedia para reír (Clarín)

CINE

Ricardo Darín y Sebastián Borensztein: Una tragedia para reír

Entrevista  Actor y director de “Un cuento chino” Basándose en un hecho real -una vaca cae del cielo a un bote, y mata a una joven-, la película reúne al chino que perdió a su amada y al personaje de Darín, un ex combatiente de Malvinas, un ferretero que se lo encuentra luego en Buenos Aires. “El es más alegre, yo soy más tremendista”, dice el realizador del actor. Y hasta tienen otra idea (¿descabellada?) para una nueva película.

19.03.2011 | Por Diego Papic

Perdón el retraso pero con esto de la marihuana me tienen loco”, se disculpa Ricardo Darín entrando en la habitación del hotel Four Seasons. Muriel Santa Ana, Ignacio Huang y Sebastián Borensztein sonríen y entre los cuatro comentan el pequeño escándalo que provocaron las declaraciones del actor a la revista Para Ti acerca de su consumo de cannabis, levantadas por un matutino y multiplicadas hasta el infinito por todos los sitios web de chismes. Pero la hipocresía de algunos no ha empañado el buen humor de Darín. “Alguien puso en Internet que seguro era por eso lo de El secreto de sus ojos ”, cuenta, y todos se ríen.

Se podría hacer un chiste parecido con Un cuento chino , la película dirigida por Borensztein que se estrena el jueves, pero nada que ver: el chino es Jun (Huang), un joven que llega de China a Buenos Aires sin hablar una sola palabra de castellano, y se tropieza con Roberto (Darín), un ferretero arisco y malhumorado que no encuentra la manera de evitar albergarlo en su casa hasta que encuentre a su familia perdida. Al mismo tiempo llega a la ciudad Mari (Santa Ana), una chica de campo, optimista y alegre, que está enamorada de Roberto y trata de romper su coraza, de ablandarlo.

Un cuento chino es la segunda película de Borensztein -la primera, La suerte está echada , había sido protagonizada por Marcelo Mazzarello y Gastón Pauls- y Darín recuerda los almuerzos con Borensztein en los que le ofreció el papel: “Empezamos a tomar como metodología una cosa, que espero que no perdamos, que era encontrarnos todos los miércoles a almorzar, a comernos una provoleta. Y quedó como código la provoleta, la provoleta nos identifica.” Borensztein: Un día fuimos a comer y le dije: “Mirá, quiero que leas esto. Leelo y dame una opinión”, y al otro día me llamó y me dijo: “Vamos a hacerlo”. Así empezó. Empezamos a trabajar, él empezó a visualizar su Roberto, empezamos a intercambiar ideas, y muchas se incorporaron al guión.

Tanto Jun como Roberto han atravesado tragedias. La de Jun abre la película y marca el tono de humor amargo y absurdo. Hay un paisaje bucólico en un lago de China y dos enamorados en un bote que se están comprometiendo en matrimonio. La imagen es perfecta hasta que del cielo cae una vaca, sobre la chica, y la mata. Y si la vaca cayendo del cielo puede parecer inverosímil, es bueno saber que la noticia salió publicada en los diarios. Cuando la leyó Borensztein, hace más de diez años, dice que se volvió loco.

“Era una imagen que no me podía quitar de la cabeza -recuerda-. Pensaba en los pescadores que ya terminaron su faena diaria, fumándose un pucho (de tabaco), sentado en la cubierta de su barco, y de pronto ven un puntito negro que se acerca, se acerca, se acerca y es una vaca. Dije: ¿cómo puede ser? El cielo es tan enorme, el mar es tan gigante y esos dos hechos se juntan. Esto tiene que ser el comienzo de una próxima película.” ¿Cómo manejaste el equilibrio entre la tragedia y la comedia? Borensztein: Yo no me senté a escribir una comedia. Son dos tragedias que se colisionan y, por la mirada que uno tiene de la vida en general, es imposible que no se produzca humor. También podías haber hecho La masacre de Texas en esa casa. El podría haber terminado con una motosierra cortando al chino en ocho pedazos, y hubiera sido una película de terror. Pero la mirada que nosotros tenemos con Ricardo es de humor. El es más alegre, yo soy más tremendista. El me contiene en ese sentido. Las dos miradas ayudaron mucho. Pero nadie tiene que decir una sola palabra en la película como si estuviera haciendo una comedia. Están padeciendo.

No sólo es Jun quien padece; Roberto también fue víctima de una tragedia. “Este tipo es un ex combatiente de Malvinas -revela Darín-. Es un tipo que por razones personales quedó aislado del mundo, se autoexilió en su propia casa, cortó relaciones con los demás. No la está pasando bien. Y que aparezca una relación que lo modifica, precisamente con un tipo que no se puede comunicar, me pareció de mucha vigencia.” Borensztein: Ideológicamente para mí el personaje de Roberto representa al argentino medio traicionado por el sistema, cagado a palos, vapuleado una y otra y otra vez, intentando finalmente sobrevivir. No es un obsesivo de los tornillos: no quiere que lo caguen, que es distinto.

Borensztein se refiere a la primera escena de Roberto: la película lo presenta contando la cantidad de tornillos que vienen en una caja de 250, comprobando que faltan unos cuantos y llamando para quejarse. Continúa Borensztein: “No quiere que lo caguen. Pero si vos te ponés a contar los tornillos de una caja, seguramente no vienen…” Darín: …todos sabemos que nos están cagando en algún lugar, todo el tiempo, y ya lo tenemos medio como aceptado, forma parte del folclore popular. Tenemos como una gimnasia de bancarnos que nos caguen permanentemente, no se sabe muy bien por qué.

Borensztein: Entonces a Roberto le aparece un chino que le cae del cielo, y él trata de ayudarlo como uno lo haría, que es llevándolo a las autoridades. Y nadie se hace cargo y se termina haciendo cargo él.

Darín: Es un tipo a punto de estallar.

¿Cómo fueron construyendo el personaje? Darín: No, estaba totalmente delineado por él.

Borensztein: (interrumpiendo) No, no, no, si bien el personaje estaba delineado, Ricardo no te va a decir algo que yo sí te voy a decir: finalmente la composición del personaje es una composición de Ricardo. Uno puede leer un personaje e interpretarlo de diferentes maneras. Es un cascarrabias, es un resentido, pero eso puede tener muchos colores. Y lo que hizo Ricardo fue pensar mucho el personaje y hacerme mucha devolución diciéndome: “Pero el tipo haría esto, haría lo otro”. Empezó a darle tridimensionalidad.

¿Qué tipo de dudas tenían? Borensztein: ¿Está herido o no? ¿Le metieron un balazo en la guerra? ¿Está tullido o está entero? Son matices. Decidimos que es un tipo que está entero, es un tipo que tuvo en la guerra un comportamiento heroico.

¿Por qué elegiste que fuera veterano de Malvinas? Borensztein: Soy clase ‘63. Yo no hice el servicio militar, tuve suerte, me salvé. Pero la realidad es que tuve amigos que sí, amigos que estuvieron en el frente, tuve un amigo al que le escribí cartas todas las semanas hasta que no se le pudo escribir más por el bloqueo. Lo fui a visitar cuando llegó herido a Campo de Mayo. Yo viví la guerra de una manera muy personal. Y siempre, desde que me dedico a lo que me dedico, quise de alguna manera hablar del tema.

¿Cómo fue la elección de Ignacio? Darín: Nacho formó parte de un casting. Cuando empezó, Sebastián me llamó por teléfono y me dijo: “Lo tengo, lo tengo, es el primero que vi”. Estaba enloquecido, muy entusiasmado, muy movilizado, porque Nacho había hecho un gran casting. Muy rápidamente nos dimos cuenta de que estábamos en presencia de alguien muy subido a la película, aportando permanentemente…

Borensztein: Eso es muy importante. El tema del mundo chino, que uno desconoce. El decía: “No, un chino jamás haría esto”. Había que crear un lenguaje. El personaje de Nacho no entiende español. Hay que actuar, no entender.

Darín: Es muy difícil, porque gestualmente reaccionás casi sin querer.

¿Y Muriel? Borensztein: Con el personaje de Mari me pasó que podía tener muchos physique du rol diferentes. Al casting vino gente desconocida y conocida. Pero con Muri pasó lo mismo que pasó con Nacho. Yo la vi y dije: “Es Mari”. Además hubo una cosa que me dijo Muriel que me gustó. Me dijo: “Yo esto lo voy a hacer muy bien, confiá”. Me gustó eso. Soy intuitivo en ese sentido. Confié en ella.

Darín: Es uno de esos personajes que escasean cada vez más. Es alguien que está feliz por el solo hecho de estar vivo, que dice todo lo que se le pasa por la cabeza, sin censura. Es un personaje muy lindo. Creo que ahí también estuvimos rápidamente de acuerdo.

Ustedes habían trabajado juntos.

Darín: Trabajamos en Tiempofinal , pero fue una cosa más acotada. Siempre fantaseamos, desde hace mucho tiempo. Hace muchísimos años nos había agarrado un entusiasmo con contar un episodio de la vida real que a mí me había ocurrido y que nos causaba mucha gracia.

Borensztein: ¿Te acordás? Empezaba con la parrilla con el chorizo… (se ríen) ¿Cómo fue? Borensztein (riéndose): No, ya fue, ya pasó.

Darín: A lo mejor se convierte en un guión más adelante.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/Ricardo-Darin-Sebastian-Borensztein-tragedia_0_447555360.html

CINE

Muriel Santa Ana, o “Mari”

Hace pocos años que Muriel Santa Ana es conocida por el gran público, pero a partir de su personaje en Lalola y de su protagónico en Ciega a citas se ha transformado en una actriz que puede elegir sus proyectos. El de Mari en Un cuento chino es su primer trabajo importante en cine, después de pequeños papeles en el filme Incómodos y la coproducción con España Negro Buenos Aires . “Esta es la primera incursión en cine con un personaje con desarrollo y que tiene una incidencia en la historia”, se entusiasma Santa Ana.

Borensztein dijo que en el casting vos le pediste que confiara en vos. ¿Siempre tenés tanta seguridad? Vos lo interpretás como seguridad, pero tiene que ver con otra energía. Yo soy lenta para los procesos, no es que enseguida capto y reacciono o actúo en consecuencia. Pero comprendo rápidamente. Entonces, en un casting cuando se trata de un personaje que sé que puedo hacerlo bien, lo manifiesto de esa manera, transmitiendo una confianza a un nivel más intuitivo que concreto.

¿Qué te enganchó del personaje? Con Mari sentí empatía, ganas de hacer algo diferente. Mari es una mujer que tiene una conexión con la naturaleza, con la tierra, porque vive en el campo. Ella cuida a sus animales, su casa, no sabemos muy bien su pasado amoroso.

¿Cómo fue el trabajo con Darín? Te facilita todo. Es alguien que está feliz con su vida y con sus elecciones, y lo transmite. Yo pude compartir con él charlas, sobre todo los primeros días. Me explicó algunas leyes del cine.

Ahora Santa Ana está en pleno rodaje de Mi primera boda , de Ariel Winograd, y acaba de terminar las funciones de La vida es sueño , el clásico de Calderón de la Barca montado por el catalán Calixto Bieito en el San Martín. Ahí interpretó a Rosaura y trabajó junto a Joaquín Furriel. Y para cerrar el círculo, un dato de color: la obra fue invitada a un festival en Taiwán, la ciudad natal de Ignacio Huang.

“No creo que podamos ir -se lamenta-. Pero hacer una obra en verso de un autor emblemático de España, y que no inviten a un elenco español… Es verdaderamente chino.”

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/Muriel-Santa-ana-Mari_0_447555361.html

Ignacio Huang, o “el chino” que nacio en Taiwan…

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Ignacio Huang nació en Taiwán y se vino a vivir con su familia a Buenos Aires a los once años. “Todo era fantástico para mí. Uno cuando viene de China solamente existe Europa y Norteamérica. Hay muy poca gente que viene a Sudamérica, y la experiencia era muy novedosa para mí -recuerda Huang-. Esa fue la parte fácil de hacer esta película, porque tuve la vivencia de venir de un lugar totalmente extranjero y encontrarme en una situación en la que uno no habla nada.” ¿Cómo es Jun? Yo tomé a Jun como un personaje muy trágico. Si bien en la película suceden situaciones muy cómicas, mi vivencia era muy trágica. Es alguien que perdió una persona muy querida, y yo hace dos años atrás perdí a mi madre. Es una persona arrojada en un mundo desconocido y con una historia muy triste detrás. Yo manejé esa energía y ahora me hace estremecer.

Huang empezó a estudiar teatro hace ocho años de la mano de Norman Briski. “No pensaba que iba a ser actor, porque yo mismo digo que no existe esa posibilidad -confiesa-. Soy diseñador gráfico egresado de la UBA. Al trabajo me llegaban catálogos de fotos, vi fotos de modelos orientales y pensé que podría trabajar de eso, como una cosa extra. Empecé a buscar esas cosas y unos amigos me dijeron que tenía que hacer teatro.” Huang ya trabajó en varias películas independientes: Filmatrón (Pablo Parés, premio del público en el BAFICI ‘07), Apolonia Borgoña (Mariano Ramos, 2007) y Chikas vampyras (Silvio Farah, 2008). También tuvo pequeños papeles en El custodio (Rodrigo Moreno, 2005) y La vieja de atrás (Pablo José Meza, 2010), pero éste es su primer papel importante en una película de perfil tan alto.

“Lo tomé con mucha seriedad y sabía que tenía que hacer un buen trabajo, por eso estuve muy concentrado en cada escena, en cada momento”, se enorgullece Huang, que se dispone a trabajar en un nuevo largo: se trata de Balneario La Salada , de Juan Martín Hsu, cuyo guión ganó el premio del INCAA a la opera prima y cuyo rodaje empieza este año.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/ignacio-huang-chino-nacio-taiwan_0_447555362.html

Código provoleta

La relación que entabla Darín con sus directores es siempre directa, casi como de par en par. La tiene con Campanella, la tuvo con Bielinsky y parece reiterarla con Borensztein. En los rodajes que pude observar a Ricardo, siempre reinó el buen humor, por más arduo que fuera filmar en lugares agrestes. “Código la provoleta” llama el dúo la suerte de compartir un almuerzo, por placer, sin obligación.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/Codigo-provoleta_0_447555363.html

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