ROBERTO CARNAGHI en Diario Perfil

febrero 9, 2011

ROBERTO CARNAGHI en Diario Perfil
espectáculos

ROBERTO CARNAGHI

Si volviera a nacer ¡cambiaría todo!”

En El patio de la Morocha interpreta al político y comparte protagonismo con Susana Rinaldi. Recuerda los tiempos en que salía de gira haciendo sainetes y lo presentaba Roberto Galán. Habla de la (mala)influencia televisiva en la sociedad y de las diferencias entre Telefe y Canal 7.

Por Ana Seoane

Actúa en una carpa en Vicente López, producido por Patalano. Un clásico nacional. En televisión está en Contra las cuerdas.

Es uno de los actores más versátiles. Egresado del Conservatorio Nacional, Roberto Carnaghi conoció la popularidad de la mano de Tato Bores. Hoy, su nombre está asociado a tiras televisivas, en 2010 Botineras; ahora está en Canal 7, con Contra las cuerdas. Desde hace pocos días, comparte grabaciones con funciones. Integra el numeroso elenco, junto a Susana Rinaldi, que presenta El patio de la morocha, en una carpa para mil personas en Vicente López.

—¿Cuántos sainetes interpretó?

—No tengo mucha historia con este género. En mis comienzos, cuando salía de gira hice algunas escenas de sainetes, creo que fue en 1967. Aquí interpreto al político, que es el padre de la Morocha (Roxana Fontán), pero no soy de los que canto, eso estará a cargo de Rinaldi, Fontán y Miguel Habud.

—¿Alguna vez trabajó en una carpa?

—Sí (se ríe), hice publicidad. En realidad, se armaban eventos de fin de año e interpreté algún monólogo, muchas veces conducido por Roberto Galán. ¡Hice muchos trabajos en mi vida!

—¿Se arrepiente de …?

—No, creo que no. Tal vez me perdí hacer algún papel, pero siempre todo lo hice con ganas, con pasión. A lo mejor elegí mal, pero todo sirve, incluso los errores. Siempre me extraña la gente que dice que si naciera de nuevo haría lo mismo, yo cambiaría, aunque ya no se puede volver atrás.

—¿Cambiaron más los códigos de la televisión que del teatro?

—Sí claro, la televisión cambió más. Algunos se mantienen –como decía Alberto De Mendoza– el “vamos, vamos”, la aceleración sigue existiendo, aunque es mucho mayor. Por eso se buscan directores muy jóvenes, la televisión te exige físicamente, más que artísticamente.

—¿Cómo fue pasar de Telefe al Canal 7?

—La diferencia es la plata en la producción y la exigencia del rating. En Telefe, si la gente no te mira, los contratos se terminan a los tres meses, algo que hoy no nos sucede. Sabemos lo que dura nuestro trabajo y no estamos pendientes de los números, que son bastante artificiales: se hace sobre muy pocos y determinados televisores. No es serio.

—Compiten con dos nuevas ficciones…

—Sí, pero creo que la gente es fiel a sus tiras. A mí me pasó con Botineras y después con Caín & Abel. Me gustaba ver los excelentes trabajos de mis compañeros actores. Pero en el mundo también pesan más los números que la calidad.

—¿El teatro sigue siendo más sagrado?

—Creo que sí, aunque el teatro también cambió, ya que desde hace unos años se incorporaron figuras televisivas para encabezar elencos, tanto para las salas comerciales como oficiales. A veces, es positivo porque hay actores jóvenes muy bien formados, como Joaquín Furriel, Juan Gil Navarro o Rodrigo de la Serna, pero no son todos. También me encuentro con intérpretes que no saben quiénes fueron García Lorca, Ibsen o Shakespeare.

—¿La frivolidad es la misma?

—Sí, pero la televisión bastardeó mucho a la sociedad. En la medida en que impere este tipo de programación, la gente la ve. El país que tenemos es un producto de lo que vivimos. Esta Argentina es la que nos merecemos.

Susana Rinaldi es “la memoria”

De padre anarquista y madre peronista, Susana Rinaldi es 2º vicepresidenta de la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) y directora de Relaciones Internacionales. La Tana sabe la verdadera historia de El patio de la Morocha. “Cátulo lo escribió entre 1947 y 1948, gracias a la educación que recibió de su padre, José González Castillo, quien fue creador de muchísimos sainetes. Elio Marchi hizo la adaptación. En el original, mi papel se llamaba “el Recuerdo” y lo interpretó Jorge de la Riestra. El personaje de la Morocha era para Virginia Luque, quien fue perseguida durante el gobierno de Perón y nunca lo estrenó. Cuando me llamó Lino Patalano –recuerda– me puse contenta, pero le aclaré que ya no tenía edad para hacer de la Morocha. Por eso le propuse para poder estar que el Recuerdo se hiciera Memoria”.

Fuente: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0544/articulo.php?art=26963&ed=0544

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