Federico Luppi en Clarín

abril 5, 2010

Federico Luppi en Clarín

CLARIN - Luppi

TEATRO

Cuestiones con la edad

Entrevista Federico Luppi Protagoniza una obra en la que hace dos personajes.

Abre la puerta, cede el paso, mira a los ojos, hace alguna broma, pide disculpas por su verborragia. Federico Luppi se comporta como un auténtico caballero. Se excusa de no brindar la nota en su camarín, porque no tiene allí ni siquiera una silla: la entrevista transcurre en el camarín de su compañero de elenco, Adrián Navarro. El motivo que invita a la charla es Por tu padre, obra de Dib Carneiro Neto, que cuenta con la dirección de Miguel Cavia, en la que Luppi -que regresa a un escenario local después de doce años- compondrá a dos personajes.

«De chico, el personaje que hace Adrián vivió hasta los doce años en una casa sin referencias paternas fuertes y sin presencia materna. La obra comienza cuando, ya de grande, está haciendo la misa de cuerpo presente de su padre. Y llega el socio a dar el pésame. Ahí aparece un momento muy cruento, con cierto humor, muy atractivo, que tiene que ver con todo lo que el joven vivió mal en relación a la madre, al padre y al propio socio», relata Luppi. «Y en el segundo acto, el que aparece es el padre en el velatorio del socio», dice.

Luppi se mudó a España cuando el «corralito» golpeó duramente su economía. «Tengo muy prendida en mí la época del corralito, ese año brutal en el que decidí irme. Lo viví con mucha frustración, bronca, impotencia. Y allá pude rehacerme con mucho esfuerzo y conseguí tener una vida cotidiana más o menos previsible. Estuve cuatro años sin venir», repasa.

¿Ahora vuelve a estar radicado en Buenos Aires?

No, no, no. No tengo una decisión firme respecto de eso. Va a hacer un año que estoy acá. Vine por trabajo, pero no con la decisión de quedarme. Estar en Buenos Aires me gusta, siempre y cuando tenga algún tipo de posibilidad de no hacer turismo pobre. Porque estar acá sin un mango…

Con su trayectoria, no creo que le toque hacer turismo pobre aquí…

No te creas. Cuando yo me fui a vivir a España tenía sesenta y seis años. Y de pronto empecé a notar que a medida que iba cumpliendo más años aparecía una cantidad enorme de ninguneos desde la propia estructura social: para darme una obra social, para sacar un crédito hipotecario. Eso es universal. Y hay una especie de ninguneo institucional. Pero me exigen igual que siga pagando impuestos como si tuviera 32 años, que siga trabajando sin jubilación… Y te confieso que eso me da una bronca y una profunda pobredumbre espiritual. Relacionado con el tema de la edad, te cuento que cuando era protagonista de películas, saltaba, corría, andaba a caballo. Ahora recibo un guión: «Eduardo salta por encima de la viña, cae del otro lado del barro, le patean ferozmente el rostro…», y de sólo leerlo me duele todo. Ya no hay protagónicos para mí, ni para Soriano, ni Alcón, ni para nadie que esté arriba de los 70.

En cine. Pero en la televisión y en el teatro no pasa lo mismo.

También. Personajes de abuelos, papás, algún pedófilo perverso, un torturador condenado a cadena perpetua… En las películas que hago actualmente, mis personajes no duran más de 5 días de rodaje. Es algo que tengo asumido. El trabajo no me escasea, me llaman mucho, pero para este tipo de cosas. En teatro hay más posibilidades de elegir personajes. En cine y en televisión el consumo tiene que ver con lo heroico, la fantasía, lo excitante. Estoy en una etapa de mi vida en la que el oficio me gusta más que antes, porque lo conozco menos… Es socrático: a medida que vas aprendiendo cosas, te das cuenta de lo que falta por saber. Estoy como las golondrinas: donde hay trabajo, voy. De modo que no sé si me voy a quedar.«

Por tu padre, con Luppi y Adrián Navarro, va en el Multiteatro, Av. Corrientes 1283, de miércoles a domingo, $100.

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