Excelentes críticas a «FO, el filoso»

mayo 28, 2010

Excelentes críticas a «FO, el filoso»

Fuente:   http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1266897

Finos, cultos y graciosísimos

Fo, el filoso, la nueva obra de Los Modernos, es un alarde de creatividad y talento

los modernos

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Viernes 21 de mayo de 2010 | Publicado en edición impresa

Calificación LA NACION:

Fo, el filoso. Con Los Modernos (Alejandro Orlando y Pedro Paiva). Libro: Pedro Paiva. Vestuario, coreografías y puesta en escena: Los Modernos. Producción: Jorge Vidoletti y Silvina Silbergleit. Viernes y sábados, a las 22.30, y domingos, a las 21.30. En El Cubo, Zelaya 3053. Duración: 100 minutos.
Nuestra opinión: muy bueno

Con irreverencia, ellos dos se plantan orondos, en un escenario a la italiana con la prestidigitación necesaria como para envolver al público en ese seductor universo semántico que los hace únicos. Son Los Modernos, un dúo que es más famoso en Córdoba y en España que en Buenos Aires. Pero a juzgar por este, su segundo espectáculo en un teatro porteño, no tardarán mucho en imponerse.

Se ufanan de tener su propio lenguaje y unos códigos únicos. Y es así. Desde sus atuendos, camisas con volados, sacos de terciopelo y polleras. Ese estilo único está basado en juegos verbales generadores de una forma de humor cultural, que es un verdadero placer.

Los espectáculos de Los Modernos son una partitura única. Casi no hay división entre los segmentos de la obra; están unidos por líneas muy delgadas, y hasta sus pausas son musicales. Ellos divierten por medio de su erudición. Saborean metáforas y se burlan de frases hechas y refranes. Les encanta mordisquear conceptos y elaborar teorías propias a través de otras establecidas.

Todo eso se desarrolla con permanentes coreografías lingüísticas. De este modo, juegan con la semántica, la rima, el unísono, la musicalidad impuesta, la natural y la deliberada.

Alejandro Orlando y Pedro Paiva son actores espléndidos que poseen voces impecables. Ambos son dueños de una capacidad única para matizar la voz cantada con la voz hablada, sin mayor necesidad de música que la misma musicalidad de las palabras. Es así como toda su propuesta es armonía y sincronía, en un marco desopilante e inteligente.

Cada uno, Orlando y Paiva, tiene su personalidad y su propia composición, aunque hay algo en el trabajo que hace que uno los vea como un ensamblaje, sin capacidad de separación.

Fo, el filoso es un homenaje al absurdo y un tributo al autor a través de una virtuosísima filosofía burlesca. La propuesta estética y artística de Los Modernos es una prueba de que se puede hacer humor fino con fibra gruesa.

Pablo Gorlero
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Los modernos: humor para estar atentos
Por: Patricia Espinosa
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«Fo, el filoso» por la Compañía Los Modernos. Libro: P. Paiva. Puesta en escena y actuación: A. Orlando y P. Paiva. (Teatro El Cubo).

Hablan tan rápido como Tato Bores, sus canciones son tan delirantes como las de Leo Masliah y cultivan un humor culto -y de alcance popular- que hasta hace algunos años parecía patrimonio exclusivo de Les Luthiers. Sin embargo, ninguna de estas comparaciones da cuenta de la singular comicidad de Los Modernos.

El dúo que componen el uruguayo Pedro Paiva (también autor de los libretos) y el carismático actor cordobés Alejandro Orlando tiene muchos fans en Barcelona, donde ambos artistas residieron tiempo atrás; pero es en Córdoba (punto de origen de sus primeras incursiones artísticas) donde se los trata como auténticas celebridades. A tal punto que el año pasado, el intendente de la Provincia los declaró: «ciudadano ilustre» a Orlando y «huésped de honor» a Paiva.

Al igual que otros espectáculos anteriores, «Fo, el filoso» es presentado como una conferencia con formato de stand up comedy. No es un show participativo, pero genera esa ilusión. Cara a cara con el público los actores debaten y reflexionan sobre los temas más diversos, entre ellos: las malas palabras; el simbolismo del número trece; el espíritu y la materia; los celos; la genética; los refranes; el matrimonio («casarse es humano, divorciarse es divino»); el psicoanálisis; la pereza; el onanismo; las diferencias de género, etcétera.

También echan mano a la mitología griega, a citas filosóficas más o menos tergiversadas, a la etimología de las palabras y a términos científicos que sorprenden al público por estar muy relacionados con su vida cotidiana.

Toda esta información deriva en definiciones ridículas («el reumatismo es la parte dolorosa de la humedad») e historias desopilantes: como la del «Edipo gay» en clave de culebrón venezolano, la del «Arca de Noé» presentada como un crucero de placer o la de «Blancanieves», narrada en «esperan» (idioma que se caracteriza por suprimir las últimas sílabas).

Cualquier amago de didactismo se ve pronto sofocado por inesperados giros lingüísticos, chistes de doble sentido, y diversas tandas de instrucciones («para tener y perder la fe», «para un lavado de cerebro») que encierran una burla a nuestras prácticas sociales.

Paiva y Orlando también cantan en italiano y portugués y transitan con voz melodiosa por todos los ritmos musicales, desde el flamenco al rap, pasando por la cumbia, el bolero y la bossa nova. Conviene aclarar que son muy verborrágicos, y por lo tanto hay que estar muy concentrado para poder absorber el gran caudal informativo que ofrece este show.

Sobre el final dos bises imperdibles (ambos de su show anterior): un sketch sobre las desventuras de Graham Bell con su primer teléfono y el tema musical «La vuelta al mundo en 80 toallas», dedicado a los argentinos que tienen la mala costumbre de llevarse cosas de los hoteles.

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