agosto 18, 2015

TEATRO SAN MARTÍN

EL PIMIENTO VERDI

Se estrena, en versión local, la obra de teatro musical escrita y dirigida por Albert Boadella (España).

El sábado 22 de agosto a las 20.30 se estrenará, en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530), El pimiento Verdi, escrita y dirigida por el barcelonés Albert Boadella. Los intérpretes son Nacho Gadano, Mirta Arrúa Lichi, Santiago Sirur, Carolina Gómez, Nacho Mintz, Víctor Hugo Díaz, Damián Mahler (pianista), Miguel Drappo y Flor Benítez. Los adjuntos de dirección son M artina Cabanas y Borja Mariño. La iluminación es de Bernat Jansà, el vestuario de Isabel López, el diseño de reposición de vestuario de Aníbal Duarte y la escenografía de Josune Cañas.

 Se trata de una producción asociada del Complejo Teatral de Buenos Aires y Teatros del Canal de Madrid.

Ambas instituciones se han unido para desarrollar una experiencia mutuamente enriquecedora: el autor y director barcelonés Albert Boadella monta su espectáculo -estrenado en Madrid en 2013- con un elenco local. Dicho elenco, integrado en su totalidad por intérpretes argentinos, se definió a partir de  audiciones realizadas entre el 26 y el 29 de mayo.

El estreno para prensa e invitados especiales se realizará el viernes 21 de agosto a las 20.30.

Las funciones se realizarán de miércoles a domingos a las 20.30.

 

En agosto, 8 funciones: del sábado 22 al domingo 30

En septiembre, 5 funciones: del miércoles 9 al domingo 13 a las 20.30

En octubre, 3 funciones: del viernes 9 al domingo 11 a las 20.30 

En octubre/ noviembre, 9 funciones: de miércoles 21 de octubre al domingo 1º de noviembre a las 20.30

En noviembre, 4 funciones: del jueves 5 al domingo 8 a las 20.30

En noviembre/diciembre, 14 funciones: del miércoles 18 de noviembre al sábado 5 de diciembre a las 20.30

 

Platea: $140.-

Platea en el escenario: $100.-

Día popular, miércoles (entrada general): $ 70.-

 

La obra

El pimiento Verdi es una taberna-restaurante en la que su propietario, gran aficionado a la zarzuela y las óperas de Verdi, organiza una cena homenaje para celebrar el 200º  aniversario  del  nacimiento  del  gran  compositor italiano.

Con el fin de amenizar la velada mediante fragmentos de sus óperas, han sido invitados a la cena una soprano y un tenor que son también asiduos clientes del local. Esta intención se frustra una vez iniciado el homenaje lírico,   pues   otros   cantantes   presentes   en   el   restaurante  muestran explícitamente su desagrado ante la música de Verdi. Los  disidentes son wagnerianos que reclaman homenajear también al compositor  alemán -cuyo aniversario coincide precisamente con el de Verdi- reivindicándolo como un genio más profundo y menos populachero que el italiano. A   partir  de  aquí,  se  inicia  una contienda  musical  entre  los  dos  bandos aprovechando fragmentos operísticos de ambos compositores. Los dúos, arias o coros, se lanzan como crítica, burla y escarnio hacia el rival.

Aterrado por  el  ardor  de  la  pugna,  el  melómano propietario del restaurante induce a ambas partes a convenir una situación de consenso, que llevará a una original combinación. Algunos de los fragmentos cantados pertenecen a las óperas Il trovatore, La traviata, Rigoletto, Otello, Nabucco, Aida, La forza del destino, Don Carlo, Tristan und Isolde, Tannhäuser, Siegfried, Lohengrin, Die Walküre (Las valquirias) y Parsifal, entre otros.

Viva Verdi… y Wagner

“Verdi y Wagner. Bicentenario de su nacimiento. Coincidencia sorprendente y simbólica a la vez. Dos formas musicales y teatrales en las antípodas. Dos nociones del arte y del mundo con una significativa influencia en su tiempo pero también en generaciones posteriores, algunas de las cuales utilizaron sus partituras en función de intereses políticos diversos.

¿Mediterráneos y nórdicos? Admitiendo el riesgo de la generalización, bajo la afinidad hacia cada uno de los dos compositores podríamos percibir trazos caracterológicos distintos y a menudo antagónicos.

En cualquier caso, las herencias son también contrapuestas. Mientras Wagner erige su templo personal en Bayreuth mediante la ayuda de Luis II de Baviera, Verdi construye con su propio dinero la Casa di Riposo de Milán para músicos ancianos sin medios. Reduciendo las disparidades de ambos a un terreno puramente doméstico, no hay duda de que, salvo masoquistas, todos habríamos preferido como vecino del rellano a Don Giuseppe.

Ante ello, surge siempre la misma cuestión, ¿podemos responsabilizar a un artista de las consecuencias futuras de su obra? Es evidente que en el caso de Wagner todavía persisten tales polémicas.

Son cuestiones que surgen en el restaurante El pimiento Verdi, durante el homenaje al italiano. Entre el vino, los alcauciles o la carne, las partituras de ambos compositores se utilizan para deleite general, pero también como efectivo militar con el fin de enfrentar concepciones opuestas sobre la música y la vida.”

Albert Boadella

Fotografía Owain Shaw

Sobre la música de El pimiento Verdi

Giuseppe Verdi  (Le  Roncole, 1813- Milán, 1901) – Richard Wagner  (Leipzig, 1813 – Venecia, 1883).

“Podría parecer que este duelo musical Wagner-Verdi es un hecho derivado sólo de la casualidad cronológica de haber nacido el mismo año. Tras sumergirnos  mínimamente  en  su  historia  y  su  música,  vemos  que hay muchas más razones en las que basarnos. Después de este espectáculo nos gustaría  sobre  todo  que  superáramos  los  prejuicios  de  ver a Wagner como ‘monótono’ y a Verdi como ‘artificioso’ y que, sin perjuicio artístico de uno ni otro, disfrutemos con las grandes músicas que compusieron estos maestros.

Verdi y Wagner proyectan su sombra sobre la segunda mitad del siglo XIX y abren líneas que llegan hasta nuestros días, con caminos más o menos sinuosos y cuyas evoluciones pueden ser en algunos casos sorprendentes.

Verdi hereda la tradición italiana de Rossini, Bellini y Donizetti y la sublima restringiendo el uso de los ornamentos y potenciando el aspecto dramático de la música.

La tradición alemana que abraza Wagner, dominante en la música sinfónica, busca sin embargo una identidad propia en la lírica que la diferencia de la escuela italiana, rechazando el belcantismo, creando un nuevo concepto de espectáculo teatral y adentrándose en regiones armónicas y formales que avanzan hacia lo que él llama la melodía continua.

Ambos compositores sufrieron los convulsos momentos históricos que les acompañaron – recordemos las unificaciones tanto italiana como alemana- y se convirtieron en estandartes de sus respectivas áreas geográficas y esto, inevitablemente, influyó en sus estilos y composiciones. Pero: ¿acaso no desprenden idéntica comicidad y frescura Meistersinger y Falstaff? ¿O no cuestionan del mismo modo los conceptos más íntimos de la religión Don Carlo y Parsifal?

La dramaturgia de El pimiento Verdi nos ha hecho reflexionar sobre esta complejidad y mezclar los discursos de Wagner y Verdi. Así, el espectador podrá reconocer la eficacia del discurso verdiano del brindis de La traviata o la sutileza armónica que conduce el “Coro de peregrinos” de Tannhäuser, pero también la intensa teatralidad del Otello, y alguno se sorprenderá al reconocer como familiares los ecos de la “Marcha nupcial” del Lohengrin. En el desenlace final, una ópera de consenso. De la mano de Albert Boadella la fusión  llega  a  límites que  quizá habrían hecho sonreír a ambos compositores, esperemos”.

 

Pau Guix, ayudante de dirección de la puesta en escena

estrenada en Madrid el 18 de abril de 2013.

 

La repercusión de la prensa en España

 

“Hay ingenio en líneas generales en el texto, y, sobre todo, una dirección de actores que roza lo antológico”. El País

 

El pimiento Verdi es la obra maestra de Boadella y eso que Boadella tiene muchas obras maestras. Es la depuración de un hombre de teatro que supera sus propias contradicciones. Cae, por ejemplo, en lo que más detesta, en el teatro didáctico, pero lo supera; ilustra a los incultos en música seria que no pasamos de la copla, el flamenco y el jazz (…). Y regocija a los exquisitos que no verán traicionados a sus ídolos: la dialéctica entre ambos, un artificio, una farsa.” El Mundo

 

“Hay mucho con qué pasarlo bien en esta obra eminentemente teatral a costa de reírse con todos los tópicos verdianos y wagnerianos…”. La Razón

 

“…música y voces suenan muy bien y contribuyen de forma decisiva a redondear un espectáculo que une amor por la ópera y chacota, afán didáctico y cachondeo, pellizcos de erudición y brindis al sol de la comedia”. ABC

 

El autor y director

Albert Boadella (Barcelona, 1943) realiza sus estudios teatrales en el Centre Dramatique de l’Est – Theâtre National de Strasbourg (Francia). Estudia además expresión corporal en París. En sus inicios, forma parte de la compañía de Italo Riccardi. En 1961 funda la propia, Els Joglars. Su actividad teatral como actor, director, escenógrafo y dramaturgo la desarrolla mayoritariamente con esta agrupación a través de sus 35 espectáculos, a lo largo de 50 años, así como con guiones y dirección de diversas series de televisión y cine. Algunas de sus obras satíricas causaron encendidas polémicas que conllevaron debates políticos, procesos judiciales, atentados a la compañía, cárcel y exilio.

Su teatro, basado esencialmente en la tragicomedia, ha sido representado en la mayoría de los países europeos, en Estados Unidos y Latinoamérica. La mezcla entre la investigación y la popularidad de sus obras ha supuesto la creación de un estilo personal, consiguiendo al mismo tiempo una notable repercusión de público, lo que ha permitido a la compañía la independencia de medios y de las instituciones político-culturales, y sostenerse así dentro del ámbito privado.

Es autor de varios libros de ensayo y memorias. Su obra teatral, publicada en distintas editoriales, se halla reunida recientemente en volúmenes del Institut d’Edicions de Barcelona  y de la editorial Cátedra

Desde enero de 2009 es el director artístico de los Teatros del Canal de Madrid y del Teatro Auditorio San Lorenzo del Escorial. Durante los últimos años ha montado como director y autor varios espectáculos líricos para la programación de estos espacios -entre ellos Una noche en el Canal y Amadeu-,  y también en diversas ciudades españolas.

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