IÑAKI URLEZAGA presenta “Dios se lo pague”

mayo 15, 2014

IÑAKI URLEZAGA presenta “Dios se lo pague”

“DIOS SE LO PAGUE”

UN CLÁSICO DEL CINE NACIONAL LLEVADO AL BALLET DE LA MANO DEL

TALENTOSO Y PRESTIGIOSO BAILARÍN IÑAKI URLEZAGA

 

 

El Ballet Nacional “Danza por la Inclusión”, dirigido por Iñaki Urlezaga, presenta en Buenos Aires la segunda producción de su temporada artística 2014. Los días 19, 20, 21, 22, 24 y 25 de junio la Sala Principal del Teatro Coliseo de Buenos Aires subirá el telón con el estreno de una gran producción, presentando la versión en ballet de uno de los grandes clásicos del cine nacional, Dios se lo pague.
La reconocida película nacional de Luis César Amadori, protagonizada por Zully Moreno y Arturo de Córdova, ganadora del Premio Cóndor de Plata fue estrenada el 16 de marzo de 1948 en Mar del Plata, inaugurando el Primer Festival de Cine Argentino,  y fue la primera película argentina enviada a participar en ese mismo año a los Premios Oscar. La película “Dios se lo pague”, ícono de la era de oro del cine nacional, es una adaptación de la obra teatral “Dios se lo pague” de Joracy Camargo, que se presentó con gran suceso en Buenos Aires y también fue realizada en formato de novela para televisión.

 

En danza es la primera versión que se realiza, estando la coreografía a cargo de Iñaki Urlezaga, los arreglos sinfónicos realizados por Luis Gorelik, el diseño de vestuario por Verónica de la Canal y la escenografía concebida por Jorge Fernández.

 

La versión creada por Iñaki Urlezaga para la compañía que dirige respeta la trama original de la reconocida y exitosa película argentina con grandes momentos coreográficos que permitirán a los espectadores reflexionar sobre sus sentimientos más íntimos, sobre el amor,  sobre la riqueza y la pobreza y especialmente sobre los valores que cada uno tiene en su vida.

 

SINOPSIS

 

Desarrolla la trama en una sociedad argentina en crecimiento donde la fastuosidad, el glamour y la alta sociedad eran elementos comunes dentro del cine de la época.

 

Esta obra cuenta con un extraordinario guión donde la historia de amor, traición y venganza queda en un plano de esqueleto para la verdadera arteria argumental: una maravillosa reflexión sobre esa sociedad, como muchas entonces, que se dividían entre los pobres y los ricos. La clase media aún estaba apenas en pañales, era casi imperceptible, o se era un rico industrial en crecimiento o se era un pobre trabajador que migrando ya sea del exterior o del interior, llegaba a una ciudad imponente en busca de una mejor calidad de vida. Paliar el hambre no era cosa simple y el capitalismo en crecimiento abría camino para las diferencias sociales aun más marcadas.

La trama cuenta la historia de una mujer jugadora protagonizada por Nancy, quien se encuentra quebrada económicamente y ostenta su elegancia para disimular su pobreza mientras espera que aparezca un hombre adinerado que se ocupe de ella.

 

Cierto día tiene la gracia de conocer a un Mendigo, protagonizado por el Gran Iñaki, en la puerta del Casino, que le brinda los consejos necesarios para salir de su inevitable pobreza. Más tarde conocerá a un acaudalado señor y nacerá entre ellos un pacto estricto: él le brindaría todo lo que ella necesitase, comodidades, excentricidades, fiestas, todo y ella, a cambio, lo aceptará tal cual lo conoció sin preguntas sobre su pasado ni su ocupación real.

 

El mendigo logra hacerse millonario con las limosnas y así desdobla su existencia siendo un hombre poderoso que vive en un lujoso palacio, y de a ratos es el pordiosero en cuyo oficio aprende a conocer a los hombres y a medir las intenciones y los afanes.

 

La ironía manifiesta de muchas escenas es sabrosísima como aquella en la que Mario Álvarez, el excéntrico millonario y cuyos orígenes fueron humildes, manda echar al jardinero por repartir sin permiso botellas de Champán a los choferes de sus invitados, o cómo consigue de uno de sus invitados los últimos $500 necesarios para abrir el comedor infantil al que apadrina.

 

La historia se mueve además con soltura y atractivo para el espectador en una doble vía entre lo que será la historia de Mario Álvarez y la de Nancy, quien finalmente una vez que ha conseguido la estabilidad económica que buscaba ahora carece de la presencia de su “esposo”. En ella vemos otra de las pautas de reflexión: ¿el dinero hace realmente a la felicidad? En Nancy sentimos la disyuntiva entre el tener la seguridad afectiva o la seguridad material, lo que luego también se le planteará como desafío al propio Álvarez. De esa manera, ambos se sorprenden al descubrir que la riqueza no era en realidad lo que buscan.
Dios se lo pague es una Obra llena de momentos que se impregnan en la memoria, por sus diálogos, por sus escenas emotivas, por su orquesta y actuaciones.

 

DIOS SE LO PAGUE

Ballet Nacional “Danza por la Inclusión”

Dirección – Iñaki Urlezaga

Arreglos sinfónicos – Luis Gorelik

Diseño de vestuario – Verónica de la Canal

Escenografía – Jorge Fernández

19, 20, 21, 22, 24 y 25 de junio

Teatro Coliseo – Marcelo T. de Alvear 1125

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