EL AMIGO ALEMÁN: estreno 4 de octubre

septiembre 14, 2012

EL AMIGO ALEMÁN: estreno 4 de octubre

EL AMIGO ALEMÁN
Largometraje de Jeanine Meerapfel
Copyright 2012: Malena Filmproduktion GmbH & Co. KG

El Amigo Alemán - Afiche vertical

Estreno: el 4 de octubre de 2012

Guión y Dirección Jeanine Meerapfel Dirección de fotografía Victor Kino González Montaje Andrea
Wenzler Música Floros Floridis Productores Jeanine Meerapfel, Ricardo Freixá, Hans W.
Geißendörfer Producción Malena Filmproduktion GmbH & Co KG Coproducción Ricardo Freixá,
Geißendörfer Film und Fernsehproduktion KG.
Intérpretes Celeste Cid, Max Riemelt, Benjamin Sadler, Noemí Frenkel, Jean Pierre Noher, Carlos
Kaspar, Katja Alemann, Daniel Fanego, Fernán Mirás, Cipe Lincovsky, Julieta Vetrano, Juan
Francisco Rey y la aparición especial de Adriana Aizemberg
Año de producción 2012 Duración…100 Minutos Formato Digital/35 mm Versión original
Alemán/Castellano Subtitulado en Castellano

Apoyada por:
Film- & Medienstiftung NRW
HessenInvestFilm
BKM
DFFF (Deutscher Filmförderfonds)
FFA (Filmförderungsanstalt)
INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales)
Sinopsis corta:
La película cuenta la historia de amor entre Sulamit, hija de inmigrantes alemanes judíos, y
Friedrich, hijo de un inmigrante alemán nazi, quienes se conocen durante su adolescencia en el
Buenos Aires de los años ’50. Un amor que transcurre con el telón de fondo de los grandes
cambios políticos en la Alemania del 68 y de la dictadura militar en la Argentina.
Sinopsis:
Sulamit, hija de inmigrantes judío- alemanes crece en la Buenos Aires de los años 50. Friedrich,
cuyos padres alemanes huyeron a Argentina tras la guerra, vive en la vereda de enfrente. Ambos se
hacen íntimos desde el momento en que se encuentran por primera vez a los 13 años.
Friedrich, ya de adolescente, descubre que su padre fue un Teniente Coronel de las SS, rompe el
contacto con su familia y decide alejarse, partiendo a estudiar a Alemania.
Sulamit lo sigue al poco tiempo. En el país de sus padres, Friedrich forma parte activa en los grupos
de protesta del 68. Su compromiso político se convierte en su prioridad. Friedrich cree que tiene
que expiar la vergüenza que siente por culpa de su padre; en este universo traumatizado no hay
espacio para una relación amorosa con Sulamit. Ella se siente desamada, pero no deja de
quererlo.
En los setenta Friedrich decide abandonar Alemania e unirse a un movimiento de guerrilla
argentino. Ya en su primera acción militar es secuestrado y encarcelado. Sulamit, mientras tanto,
se queda en Alemania, termina su magisterio y trabaja como traductora. Comienza una relación
con Michael, quien la quiere y acompaña en su carrera. Sulamit ve en Michael más un protector
que un gran amor. El intenta todo para retenerla, pero sabe que Sulamit siempre va a querer a
Friedrich.
Sulamit visita a Friedrich en la Argentina en una remota prisión patagónica. Ella no comprende que
él, para sobrevivir el terror de esos años, ha decidido suprimir sus emociones. Sulamit se vuelve a
Alemania, se separa de Michael, pero sigue conservando su amistad.
Ya en los 80, cuando termina la dictadura argentina, Friedrich queda libre y decide quedarse en la
Patagonia, instalándose junto a un asentamiento mapuche. El y Sulamit se escriben. Sulamit viaja
nuevamente a la Argentina y va al sur a encontrar a Friedrich. Ambos tienen ya más de cuarenta
años, y esta vez su encuentro va a tener un giro distinto.
Características de los personajes principales
SULAMIT LÖWENSTEIN
Sulamit tiene pelo oscuro largo, y ojos castaños. Sulamit es un tanto introvertida , y ama los
animales -especialmente a su perro PAT. Nace en la Argentina como hija única de una familia judía
alemana de Baden, que pudo escapar del nazismo en Alemania a tiempo. En los años 50, la familia
vive en un suburbio tranquilo en Buenos Aires. La casa familiar está ubicada frente a la casa de la
alemana familia Burg.
Al comenzar la historia, Sulamit va al colegio francés: sus padres son Ida y Philipp Löwenstein .
Sulamit conoce a Friedrich, hijo de la vecina familia Burg, y se enamora de él a primera vista. Muy
pronto decide que Friedrich es el amor de su vida, y ya nada la puede disuadir. Cuando ya de
adolescente Friedrich decide estudiar en Alemania, ella se consigue una beca para ir tras él. Luego
y durante toda su vida, ella va a seguir buscándolo activamente.
Ya en Alemania y sin poder entablar una relación de pareja con Friedrich, Sulamit se relaciona con
otro hombre, Michael, quien va a representar un rol entre paternal y amistoso para con ella.
Sulamit se apoya en esta relación de pareja para afianzarse laboralmente y se convierte en una
exitosa e independiente investigadora literaria, pero no va a dejar de buscar y esperar a quien
considera, desde siempre, el amor de su vida.
FRIEDRICH BURG
Hijo de una familia alemana, crece en el mismo suburbio de Buenos Aires que Sulamit, y lleva junto
a su familia una vida de clase media burguesa que parece en orden, sin estridencias. Friedrich
concurre, tal como su hermana mayor Margarethe, al Colegio Alemán. Él es un joven de porte
deportivo, alto, rubio y de ojos azules. Sus amigos son hijos de otras familias alemanas, los fines de
semana se reúnen en el Tigre.
En el ámbito de la familia Burg, él es llamado Friedrich, pero claramente prefiere que lo llamen por
su nombre en castellano, Federico. “así figuro en mis papeles argentinos” suele aclarar. De hecho,
a veces oculta que tiene también documentos alemanes.
Friedrich también se enamora de su vecina Sulamit, a quien introduce en su universo de literatura
y música.
Con 18 años Friedrich se entera de la verdadera identidad de su padre, quien en la Alemania nazi
se llamaba Rudolph von Weissburg-Neisse y fue Teniente Coronel de las SS. Traumatizado por su
descubrimiento, Friedrich Burg va a intentar toda su vida de enmendar lo que considera
inconscientemente una gran culpa hereditaria, a través de un compromiso político y social a toda
prueba. Friedrich está lleno de odio hacia su padre, y lo vuelca hacia sí mismo, no puede amarse a
sí mismo, ni menos a una mujer, que adora, pero que le hace sentir aún más culpa. Su compromiso
político lo llevará a situaciones extremas, y solamente en su adultez podrá aprender a querer.
MICHAEL TENDLER
Tiene más o menos cuarenta años cuando por primera vez aparece en la historia. Es un hombre
buen mozo de tipo intelectual. Trabaja en una importante editorial, ama la literatura y vive
rodeado de libros. Se enamora de Sulamit apenas la conoce, a pesar de ser diez años mayor que
ella .
Al poco tiempo de conocerla entiende que el corazón de Sulamit le pertenece a otro, pero igual
consigue desarrollar una relación que los mantiene juntos durante muchos años. Él está dispuesto
a pelear por su amor una y otra vez: evidentemente, antes que perderla del todo, Michael prefiere
desempeñar el rol paternal que ella le otorga.
PHILIPP & IDA LÖWENSTEIN
En 1936 la familia Löwenstein emigra de Baden rumbo a la Argentina. El cabeza de familia, Philipp,
proviene de una familia de judíos liberales, comerciantes de frutos y vinos. Los Löwenstein, a pesar
de seguir a las tradiciones judías, se sienten alemanes en primera medida.
Ida y Philipp pudieron salvar a sus propios padres de la Shoá, pero una tía de Ida no contó con tal
suerte y fue asesinada en Auschwitz. Ida y Philipp luego bautizaron en memoria de su nombre a su
única hija, Sulamit.
Philipp continúa con su actividad comercial al llegar a la Argentina y con un amigo construye una
fábrica de conservas donde también manufactura mazapán y chocolates. Ya en los años cincuenta
la empresa empieza a decaer, e irremediablemente continúa su cuesta descendente hasta la
quiebra. Sobreexigido y amargado, Philipp muere de un infarto.
Ida se ve obligada a vender la casa del suburbio y mudarse a una zona más pobre. A pesar de esto,
intenta seguir educando a su hija con los valores de una familia tradicional judía burguesa. Tras la
muerte de Philipp ella va a encontrar en su amigo Eduardo, un político de clase media, un nuevo
compañero de vida.
RUDOLF & MARTHA BURG
Rudolf y Martha Weissburg-Neisse migraron a Argentina poco antes del nacimiento de Friedrich,
en 1943, con una Margarethe recién nacida. Al llegar, Rudolf trabajó para la embajada de Alemania
en Buenos Aires, pero en su país de origen era Teniente Coronel de las SS.
En 1944 y dada la situación en Europa, abandona su posición en la embajada, se muda con toda su
familia a Jujuy y cambia su nombre familiar. De ahí en más, pasan a llamarse Burg.
Ya en 1952, Rudolf se siente lo suficientemente seguro como para volver a Buenos Aires, adonde
regresa con mucho dinero, un capital cercano al millón de dólares. Se asocia entonces con un
compatriota que también emigró a la Argentina al final de la guerra con una nueva identidad.
Ambos frecuentan el refinado Club Alemán y se afianzan en el negocio de la construcción,
desarrollando una fábrica de cemento.
La familia Burg vive en el mismo suburbio burgués que los Löwenstein. Las casas están enfrentadas
y se parecen. Además, los Burg adquieren una casa de fin de semana en el Tigre, donde van con
sus amigos alemanes y sus hijos y donde hacen asados y practican deportes acuáticos.
NOTA DE LA DIRECTORA
¿Qué es autobiográfico en esta historia? Es sabido o conocido que muchos alemanes nazis, al
finalizar la guerra huyeron a Sudamérica. Se sabe también que muchos judíos alemanes lograron
escaparse del nazismo y llegar a algún país latinoamericano. Lo que fue muy poco narrado es
cómo pudieron relacionarse entre sí estos grupos de seres humanos que migraron a Argentina, los
unos huyendo del nazismo, los otros huyendo de la justicia de los aliados, y que a pesar de estar
enfrentados por la historia, provenían de un mismo círculo cultural tan fuerte como el alemán.
La ironía de la historia quiso que tanto estos judíos alemanes así como los exnazis alemanes
eligieran – debido a su origen común- barrios similares para establecerse en Argentina. Estas
familias “opuestas” compartían preferencias de estilos arquitectónicos similares, e incluso destinos
de vacaciones.
Mucho de lo que se cuenta aquí está basado en hechos reales.
Es biográfico el hecho de que viví en un suburbio de Buenos Aires, parecido al del guión, como hija
de un inmigrante judío-alemán en los años 50. Y que en la casa de enfrente, vivía una familia de
alemanes, ya en tercera generación, y que definitivamente no eran ni fueron nazis. Pero durante
ese período de mi adolescencia, conocí a muchos jóvenes alemanes y más tarde descubrí que
algunos de ellos eran hijos de nazis tristemente célebres.
Son biográficos también los ataques antisemitas durante mi época de estudios en Argentina, así
como también el asombro de los jóvenes alemanes cuando llegué a Alemania y se enteraban que
era judía.
El intenso período del 68 lo viví como estudiante en Ulm y Berlín. En esa época conocí alemanes de
mi edad que intentaban casi fanáticamente destruir la figura de sus padres, jóvenes que se
avergonzaban tanto de las crueldades alemanas de la época del nazismo, que incluso escondían
sus pasaportes alemanes en el exterior, o que se comprometían sin miramientos en grupos de
extrema izquierda. Jóvenes que tuvieron que recorrer un largo camino, si es que sobrevivieron a
sus muchas veces violentas acciones, hasta ser capaces de amarse a sí mismos y poder amar a
otros.
Yo seguí los sucesos de la dictadura argentina desde Alemania. Los casos de secuestros de jóvenes
alemanes en Argentina son conocidos (Klaus Zieschank, entre los más conocidos) . También
conozco los detalles de esa época a través del relato de amigos que fueron secuestrados y que
sobrevivieron.
La historia de amor entre Sulamit y Friedrich es inventada… pero como sabemos, también lo
inventado y lo subconsciente es de algún modo autobiográfico .
Esta película es por un lado mi declaración de amor a la Argentina, a la cual mi familia pudo
escapar del terror nazi, y en la cual pude tener una infancia protegida. Por otro lado es también mi
declaración de amor y respeto a los alemanes de mi generación, que se han sobrepuesto al
sentimiento de culpa y odio hacia sí mismos a causa de los actos de sus padres… y que de esta
manera lograron que la sociedad alemana de hoy tenga un cariz más humano.
El amor entre Sulamit y Friedrich podría ser también el amor entre una palestina y un israelí, o
entre una musulmana y un católico: un amor que va más allá de las distinciones de origen, un
amor que sobrepasa el odio, para la felicidad de los seres humanos.
Jeanine Meerapfel.
Marzo de 2011.

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