El campo: más allá de la civilización (Clarín)

mayo 2, 2012

El campo: más allá de la civilización (Clarín)

CINE

El campo: más allá de la civilización

Entrevista. Leonardo Sbaraglia, Dolores Fonzi y Hernán Belón. El filme, que se estrena mañana, se centra en un matrimonio, con un bebé, que se va a vivir lejos de la ciudad. Allí aparecen los problemas.

01.05.2012 | Por Natalia Moret

Parafraseando a Catherine Deneuve, tener un hijo es como tomar un medicamento: nadie puede predecir exactamente sus efectos secundarios. Esto es lo que pareciera decirnos El campo , la opera prima de ficción de Hernán Belón que cuenta la crisis de pareja que atraviesan Elisa (Dolores Fonzi) y Santiago (Leonardo Sbaraglia). ¿Qué pasa después de ser padres? ¿Estábamos preparados para esto? ¿Qué pasa con la pareja como la conocíamos? ¿Sobreviviremos? Esas preguntas sobrevuelan todo el tiempo la tensión sobre la que Belón construye su historia, tomando elementos del thriller y el suspenso para narrar un drama que no está exento de un humor de a ratos tierno, de a ratos incómodo y corrosivo. El guión fue escrito por Belón junto a Valeria Radivo, su mujer, y, cuenta Belón, surge a partir de su propia experiencia como padres, de la sorpresa incalculable (impredecible) que implica la aparición de un hijo en el medio de una dupla, la pareja, que hasta ese momento parecía tener todo bajo control.

En el filme, el conflicto estalla un año y medio después de que Elisa y Santiago tengan a su primera hija, la bella Matilda, cuando la pareja decide cambiar su vida urbana y trasladarse a las afueras. Al campo. Pero lo hace en un auto poco preparado para transitar caminos pantanosos, en medio de un invierno crudo, a una casa antigua con mucho “potencial” y que, al momento de recibirlos, no parece estar preparada para mantener esa burbuja de confort y seguridad en la que la pareja vivía hasta entonces.

“El plan podría haber sido genial -señala Belón-, pero el momento parece inoportuno”. La fotografía y el sonido intensifican la sensación paradójica que atraviesan los protagonistas: el campo aparece como un lugar abierto, oxigenado, que puede volverse asfixiante si las cosas no están bien. Y las cosas no están del todo mal, pero tampoco están exactamente bien para el matrimonio que Fonzi y Sbaraglia interpretan con una destreza que les redituó en premios a ambos en el Festival de Málaga (Fonzi) y en el de Amiens (Sbaraglia).

Clarín conversó con los actores y el director sobre la película que se estrena mañana.

Hernán Belón: Cuando Santiago (Sbaraglia) decide comprar esta casa de campo cree que eso es lo que necesitan. Es muy entusiasta. Ya casi tiene reservada la plata para comprarse la camioneta 4×4 a fin de mes así nunca se quedan varados, ni siquiera con lluvia intensa… Pero Elisa (Fonzi) no está preparada, y no ve las cosas igual que él. Ahí empiezan los problemas. Aunque parezca raro, yo creo que a veces la gente hace ciertas cosas para que se produzcan determinadas otras, más desequilibrantes. Por alguna razón Santiago decide llevar adelante este proyecto en un momento de la pareja, del clima y del campo que no es del todo propicio. Lo hace, sin saberlo conscientemente, para que explote todo. Para que esto los confronte con lo que les está pasando.

¿Qué les está pasando? Belón : Les pasa que creían conocerse, porque están juntos hace muchos años y porque, de hecho, “se conocen”. Pero en los días que pasan en el campo descubren que en realidad no se conocen tanto. De a ratos llegan a sentir que no se conocen para nada. Que toda la relación está, tal vez, basada en un montón de supuestos ficticios. Que las ocupaciones y el murmullo continuo de la ciudad tapan un poco lo que de verdad los sustenta como pareja, y esto –ese sustento puesto en cuestión- los llena de interrogantes.

Leonardo Sbaraglia: No sé si no se conocen para nada, pero sí creo que hay una parte de cada uno de ellos que aparece en esta situación de extremo aislamiento. Otra parte de su identidad. Por eso la sorpresa de Santiago ante la reacción de Elisa.

¿Qué reacción tiene Elisa? Dolores Fonzi: Ella está en época de puerperio. Hasta el segundo año de posparto se considera que la mujer está en un estado particular, hormonalmente, y en todo sentido. Su hija tiene un año y medio, así que Elisa está atravesando esa situación. Recobrando cierta identidad de mujer, la que tenía antes de ser madre. O ubicándose en los roles de mujer y de madre, por separado, tratando de volver a relacionarse con Santiago como lo hacía antes del nacimiento de la hija. Antes de tener un hijo, Elisa tenía una pareja con Santiago. Pero ahora, que ya no son dos si no tres, Elisa necesita volver a armar, volver a encontrar un lugar que parece perdido. Es como una mesa que antes tenía dos patas y ahora tiene tres: hay que encontrarle un nuevo equilibrio.

¿Y Santiago? Sbaraglia: Yo creo que, justamente él, es consciente del estado en que se encuentra su mujer, algo distanciada de la realidad, y por eso intenta traerla de nuevo a la tierra. Al campo. Tiene la sensación, o mejor dicho la idea, de que llevar a su mujer al campo va a acercarla otra vez a poner los pies sobre la Tierra, y que eso es lo que ella necesita. Pero el problema es que Santiago quiere sacar a su mujer de esta fantasía a través de otra fantasía. En ese campo semiderruido él cree que puede construir un reino. Cree que es un castillo, una isla que los va a salvar. Y, digo, podría serlo. Esa casa podría ser un castillo, eventualmente. Pero lo cierto es que no lo es. No en ese momento. Aunque de modos diferentes, creo que tanto Elisa como Santiago fallan a la hora de diagnosticar la realidad, lo que les pasa. Y me parece que ese “principio de realidad” es lo que empiezan a recuperar hacia el final de la historia.

¿Por qué decidiste trasladarlos al campo? Belón: Creo que, para mí, el campo aparece acá como metáfora de qué es lo que puede pasar cuando ciertas redes de contención desaparecen. Si vivís en el campo ves que los bichos nacen, mueren, si toca mal clima perdés las cosechas, si no cosechás no tenés qué comer… Acá en la ciudad, no. Acá estás en una situación controlada. Salís de tu casa, climatizada, y te subís a tu auto, que es otra burbuja controlada de clima, de sonido… Salís a la ruta, frenás en el negocio de la estación de servicio a tomarte un café, otra burbuja controlada… Parece un shopping. Una burbuja de civilización que deja lo más salvaje afuera. Y eso, creo, es lo que se quiebra en la historia de Elisa y Santiago, y lo que propone la película. Salgamos un rato del ruido de la ciudad, y allá, en el silencio, vos y yo y nuestra hija, solos, veamos qué pasa.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/alla-civilizacion_0_692930720.html

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“Ser padre es hermoso y difícil”

Hernán Belón confiesa que el motor que lo empujó a escribir El campo estuvo directamente relacionado con su propia experiencia frente al desafío de la paternidad. “Cuando nació mi hija”, cuenta, “los médicos me la dieron, ella estaba en silencio todavía, y me hicieron lavarla. De pronto, mi hija reacciona, como si despertara de un sueño, y pega un grito tremendo y me mira, con unos ojos… como si viniera un viaje interplanetario que la dejó justo ahí, en ese quirófano, sin entender. Y yo la tenía en mis manos y pensaba: ¿quién sos? ¿Quién vas a ser? Y… ¡¿de dónde viniste?!” El director de los documentales Sofía cumple 100 años y El tango de mi vida , además de varios premiados cortos, agrega: “Si entender a dónde se va la gente cuando muere es algo difícil, todavía mucho más fuerte es intentar entender de dónde viene. De dónde venía esa persona que unos años después, hoy, iba a hacerme preguntas que todavía no sé cómo responder y a poner en cuestión todas mis certezas. Ser padre es algo hermoso, intenso, pero también algo difícil para lo que nunca se está del todo preparado”.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/padre-hermoso-dificil_0_692930722.html

CINE

Sbaraglia y Fonzi van a terapia

01.05.2012

A veces la realidad imita a la ficción. Y otras veces la ficción parece imitar a la propia ficción. O continuarla. Este parece ser el caso, gracioso, de Dolores Fonzi y Leonardo Sbaraglia. Luego de terminar de filmar El campo , ambos se sumaron a la ficción de Dori Media y la TV Pública, En terapia , la adaptación argentina de la serie israelí que a la Argentina llegó hace un tiempo en su versión estadounidense, In Treatment , protagonizada por Gabriel Byrne.

En En terapia , interpretan al matrimonio de Ana y Martín, la pareja que se atiende los jueves con el analista Guillermo Montes (Diego Peretti), y que está en conflicto por un embarazo. Después de diez años de intentarlo, Ana finalmente consigue quedar embarazada, pero, al igual que en El campo , aunque el plan es algo que los dos desean, el momento parece inoportuno, porque Ana está a punto de conseguir un ascenso en su trabajo y no quiere que la maternidad se interponga. Por este motivo, Ana quiere abortar, lo que pone a la pareja, otra vez, en crisis.

Como si los protagonistas de El campo , muchos años después cambiaran sus nombres y, otra vez aturdidos por los temblores que les provoca un nacimiento, decidieran que ellos solos no pueden manejar el tema y que, quién sabe, tal vez lo mejor sea empezar terapia.

La serie comenzará este mes y en el elenco están, además, Julieta Cardinali, Germán Palacios, Ailín Salas y Norma Aleandro.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/sbaraglia-fonzi-van-terapia_0_692930721.html

CINE

¿Cambio de vida?

01.05.2012 | Por Diego Lerer

dlerer@clarin.com

A muchos de los que transmitamos por la caótica Buenos Aires nos parece que lejos de la gran ciudad y del stress cotidiano todo resultaría más apacible, relajado, amable y natural. Pero también es cierto que la generación que retrata el filme (y de ahí para abajo), que creció en la ciudad, ha vivido tan alejada de ese otro caos que es la naturaleza en estado puro, que probablemente sea incapaz de sobrevivir, o mantener la sanidad mental, lejos de las facilidades y soluciones que le ofrece la tan denostada vida urbana. Lo que hacen Elisa y Santiago representa el sueño de muchos, pero la película deja entrever también el lado oscuro de ese sueño. Uno puede irse a vivir a cualquier parte, pero inevitablemente se termina llevando a sí mismo.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/Cambio-vida_0_692930725.html

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