Norma Aleandro: «En esta profesión, tenés que tener disciplina y estudio» (Clarín)

marzo 20, 2012

Norma Aleandro: «En esta profesión, tenés que tener disciplina y estudio» (Clarín)

TEATRO

Norma Aleandro: «En esta profesión, tenés que tener disciplina y estudio»

Entrevista. Mañana regresa con “Master Class” En el Maipo retoma la obra sobre la genial soprano María Callas. Y cuenta cómo mantenerse vital.

20.03.2012 | Por Sandra Commisso scommisso@clarin.com

Existen vidas cruzadas aunque sus protagonistas no se hayan cruzado nunca. Ese podría ser el caso de Norma Aleandro y María Callas. La actriz vuelve, a partir de mañana, al escenario del Maipo, con Master Class , la obra que retrata un momento de la existencia de la diva del bel canto . Y lo hace por segunda vez, después de 15 años, dirigida por Agustín Alezzo. El afiche que muestra sus dos caras es elocuente: definitivamente hay un aire de familia entre ambas (más allá de los recursos del maquillaje) y curiosamente, la ópera Norma fue la más representada por la soprano a lo largo de su carrera. Después de cuatro años de insistencia, Aleandro explica por qué decidió traerla de vuelta a escena. “Amo la obra y admiro a la Callas. La obra toma, además de su talento y el rigor de su trabajo, una parte humana que muchos ya conocen”, dice. “Callas fue una mujer que padeció una barbaridad toda su vida, principalmente por sus problemas físicos. Era gorda hasta que, en un momento, cambió. Por su historia familiar, enfrentó la adversidad, y en la culminación de su carrera se encontró con el hombre de su vida, el magnate Aristóteles Onassis y se enamoró incondicionalmente. Perdió un hijo con él y, para peor, él se casó después con otra, con Jackie Kennedy y ahí pierde todo. Hasta la voz. Además Onassis odiaba la ópera, algo tremendo”, cuenta Norma.

La obra muestra a la estrella y a la mujer detrás de la fama y el éxito.

Sí, son tres clases magistrales que ella da y, además de transmitir sus conocimientos de manera temperamental como hacía todo, muestra sus momentos de introspección al final de su vida, sobre todo después de la muerte de Onassis, cuando cayó en una profunda depresión. Decía que no tenía ganas de vivir, cada día daba gracias a Dios, porque era uno menos. Sus amigos no pudieron hacer nada. Además de perder el amor, perdió la voz, dos tragedias juntas. Dejó de cantar por él y cuando quiso volver, no pudo.

Alcanzó el máximo reconocimiento, pero no lo pudo disfrutar.

No, porque el amor la desbarató para siempre. Es un ser muy entrañable para mí, me da mucha pena lo que le sucedió, por eso me parece interesante recuperarla. Por suerte, vivió en una época en que existían grabaciones de lo que hizo, por lo tanto se lo puede reconstruir. Valía la pena traer de vuelta esta obra, mucha gente me lo decía. Ahora Master Class también se repuso en Nueva York, en Londres y en Alemania, al mismo tiempo, qué curioso, hay varias María Callas por el mundo.

Se ve que es un personaje que no deja de llamar la atención.

Es llamativo por su talento tanto como por su carácter tan particular. Y además, la obra ofrece la posibilidad de mostrar nuevos talentos, como a los jóvenes cantantes que hacen de sus alumnos: dos sopranos y un tenor. Eso es maravilloso, todos muy jóvenes, lo mismo que el pianista. Hay una esencia del personaje que es el mismo siempre. Aunque esta vez, vuelve con otros matices. Pasaron 15 años y el trabajo con otra gente lo cambia todo. Ni Alezzo ni yo nos hemos fijado en lo que hicimos antes.

¿Cómo tomás el parecido físico con la Callas? Hay un aire, algunos rasgos en común. La familia de mi padre es del sur de Italia y uno de mis apellidos familiares es Puppolo. Viene todo de la misma zona del Mediterráneo. Pero más allá de eso, siento un profundo afecto y admiración por ella.

Hay otro paralelismo: María Callas fue un referente en lo suyo. Y Norma Aleandro lo es en la actuación.

Yo traté de hacer siempre todo lo más honestamente posible, nunca de taquito. Y disfrutar para que eso llegue al público.

Esa imagen de actriz insignia, ¿es una carga? No, porque no me la creo. Hago los mismos esfuerzos por estar bien ahora que cuando empecé. Claro que prefiero que digan eso y no “¡Qué espanto lo que hace! (risas) Pero no vivo con eso.

Interpretás a una cantante. ¿Cómo es tu relación con la música? Tengo un oído musical que me ayuda muchísimo, pero no soy especialista en ópera. Me gustan algunas, pero no escucho habitualmente. Lo que sí me pasa es que, escuchando buenos cantantes, me emociono profundamente. Y con ella es especial, porque me levanta el ánimo. Los cantantes en escena se ponen lindísimos, les surge una luminosidad. Y lo que hacen ellos es más difícil que lo que hacemos los actores. La excelencia en la ópera es más difícil de lograr y mas fácil de perder. Incluso algunos pueden perder la voz y su carrera, en general, es más corta.

Los cantantes tienen que tener algo de actores para interpretar.

Sí y esa completud la tenía María Callas. Justamente ella hizo hincapié en actuación. Sus clases están basadas en la interpretación. La técnica es una cosa y la actuación es otra. Es muy sacrificado el mundo de la ópera, porque además, los que aman el género, conocen todo y están con la vara midiendo siempre. En cambio, en el teatro, eso sólo lo vi en el kabuki, en Japón.

En el camarín, todavía despoblado, un sillón como trono real frente al espejo invita al rito del maquillaje. Desde ese lugar, Norma recuerda los caminos que transitó, en distintos momentos, para buscar la excelencia. “Me interesa mucho el kabuki, su metodología de trabajo. Cuando hice La señorita de Tacna , me entrené en artes marciales. Me puse a aprender karate porque necesitaba una disposición física y mental que me permitiera, en una transición de un segundo, pasar de vieja a joven y de joven a vieja con el personaje. Y eso era lo más parecido que encontré como técnica que me ayudara. Me maravilla el control del cuerpo y la voz que tiene esa escuela japonesa”.

Su agilidad y elegancia denotan una disciplina que, sólo asociada al disfrute, puede resultar llevadera. “En esta profesión, tenés que tener disciplina y estudio. Eso es algo que no podés perder. Incluso yo recomiendo las clases de teatro para cualquier persona, aunque no se dedique a actuar, porque permiten un conocimiento de uno mismo muy grande, entre otras cosas, y por lo tanto, te permite conocer al otro de otra manera. Además, el momento de la vergüenza, de equivocarte delante de los otros, de hacer el ridículo, es parte del trabajo actoral siempre y hace bien. Superarlo cada vez es beneficioso. Hay que pasarlo: como el payaso, si me voy a caer, me caigo y listo”.

¿Cuál es tu clave para mantenerte tan bien con el paso del tiempo? La pasión por lo que hago. Creo que, en la medida de lo posible, hay que hacer el trabajo que a uno le gusta y no dejar de hacerlo. Con los años, uno va descubriendo maneras alegres de poder trabajar, sobre todo en este tipo de profesión. Entiendo que otros se quieran jubilar de otros trabajos que fueron guillotinas. Yo recomiendo, sobre todo a la gente grande, que busque alguna actividad que le haga bien al alma: participar de un coro, tomar clases de pintura o de literatura o hacer un curso de teatro. Todo lo que sirva para expresarse.

En eso, Aleandro superó a Callas. Norma aprendió a disfrutar.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/titulo_0_667133292.html

PUNTO DE VISTA

Una maestra

Diva, actriz insignia… Los calificativos podrían seguir para ubicar a Aleandro en el santuario de la actuación argentina. Pero ella dice que no se la cree y que trata de hacer todo lo más honestamente posible. Cero soberbia. A aprender.

TEATRO

Dirigir a Darín

  • 19.03.2012

Uno de los proyectos que más entusiasma a la actriz es que el tiene entre manos para el año próximo. Y será la de dirigir a Ricardo Darín en la obra Escenas de la vida conyugal , esa misma que ella interpretó varios años, junto a su gran amigo, Alfredo Alcón.

“Ricardo es como un imán y este personaje le va justo por la edad, puede dar entre 40 y 60, además de que transita la comedia y el drama con igual fluidez. Es un ser adorable y un placer trabajar con él. Todavía estamos buscando la actriz que lo acompañe en la obra”.

TEATRO

Cine y televisión

  • 19.03.2012

A Norma Aleandro se la podrá ver en la nueva película de Daniel Burman, La suerte en tus manos , junto a Jorge Drexler y a Valeria Bertuccelli (su hija en la ficción). “Burman hizo muchas películas que amo y ésta es una de esas, una delicia. Me encanta su estilo sutil para la comedia, el tono con que cuenta las desdichas cotidianas”, dice. Además, Norma ya grabó su participación para la miniserie En tratamiento que se verá por Canal 7. Allí interpreta a la terapeuta del psicólogo que hace Diego Peretti.

TEATRO

Maria Callas: el éxito y el drama

María Callas, sinónimo de excelencia en la ópera, nació en 1923, en Nueva York, hija de inmigrantes griegos. Con la separación de sus padres, volvió a Grecia con su madre y se dedicó a estudiar canto. La relación madre e hija siempre fue muy conflictiva. Pero no sería la única. Su innato talento y su tesón para el estudio la convirtieron en la soprano más reconocida y exitosa del mundo. Y su disciplina la ayudó a cambiar su silueta (bajó más de 30 kilos) para un personaje. A partir de allí, su imagen también fue centro de atención. En la cima de su carrera conoció al magnate griego Aristóteles Onassis, con quien vivió una historia de amor tormentosa que ocupó durante varios años las revistas del corazón. Después de casi una década, él la dejó para casarse con Jacqueline Keneddy. A partir de ahí, María perdió la voz y se encerró en un autoexilio. Obviamente, su carrera ya no fue la misma. A pesar de que él quiso volver con ella, desilusionado de su matrimonio, Callas nunca lo perdonó. Y dos años después de la muerte de Onassis, María murió sola en París. Fue en 1977 y tenía sólo 53 años.

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