Santaolalla, el incansable (La Nación)
febrero 6, 2012
Música / Entrevista en el Sur
Santaolalla, el incansable
El músico habla del documental sobre Kirchner y de los proyectos con Bajofondo
Por Laura Ventura | Para LA NACION
PUERTO MADRYN.- «Porque soy hijo único, ¿viste?», dice varias veces Gustavo Santaolalla, no a modo de lamento, sino orgulloso de los hermanos y de la familia numerosa que construyó y eligió. Entre esos parientes más cercanos está León Gieco, con quien comparte la Navidad, y los músicos de Bajofondo, con quienes convive varios meses al año durante las giras alrededor del mundo. A Santaolalla le gusta ir contra la corriente, apostar a una agrupación cuando las grandes bandas argentinas se dinamitan para parir solistas. Pintar a la aldea, pero con un lenguaje inteligible a nivel global. No buscar versos grandilocuentes, sino partituras que te pianten un lagrimón; trabajar para Hollywood, aceptar dos premios Oscar y conservar un espíritu crítico a ciertas políticas de los EE.UU. Ignorar el descontrol, sin miedo a nombrar la palabra disciplina como norte a la hora de trabajar. Es por eso, confiesa, a causa de este orden riguroso que puede hacer tantas cosas al mismo tiempo.
Y con cosas se refiere al próximo disco de Bajofondo; a Arrabal, el espectáculo de danza que cuenta con una producción internacional; a la música del documental de Néstor Kirchner; a la banda de sonido de On the Road, de Walter Salles, protagonizada por Viggo Mortensen y Kristen Stewart; a su propia marca de vinos y a su finca mendocina; a la música de un video game The Last of Us, que irrumpirá en 2013 en los EE.UU. (más no puede adelantar, firmó un contrato de confidencialidad); y también tomarse unos días de recreo con su mujer en la Toscana, luego de ser invitado por Louis Vuitton a Italia; y de darse el gusto de hacer un recital en la playa de Puerto Madryn con Bajofondo y con el artista plástico Milo Lockett como, literalmente, telonero, quien pintó un lienzo tan ancho como el escenario en simultáneo, mientras la banda tocaba en vivo.
Por momentos, la sobremesa de Bajofondo parece un cuadro de Les Luthiers. La palabra y los juegos del lenguaje dominan el ambiente siempre con un humor que jamás se vuelve soez, aunque roce lo pícaro. Es una ida y vuelta incesante de dichos y retruques, de carcajadas y remates a cargo de Juan Campodónico, Gabriel Casacuberta, Javier Casalla, Martín Ferres, Verónica Loza, Adrián Sosa y Luciano Supervielle.
El año próximo, Bajofondo celebrará sus 10 años de vida con un nuevo disco doble, sin invitados especiales, y donde todos, por momentos, cantan. «Somos el mismo grupo de gente desde siempre y eso que armamos la banda con Juan [Campodónico] en un tiempo récord de tres meses. Esto no es «Gustavo y sus bajofondos». Todos en el equipo tienen un rol. Y cada uno sabe qué posición juega en el equipo. Viajo por el mundo con gente que son realmente mis amigos, todos tipos sumamente inteligentes, brillantes. No hay ninguno que sea un bobo. Todos estudiaron música u otras cosas, hablan otros idiomas», cuenta Santaolalla, quien festeja que el próximo disco ya está escrito y secuenciado: «Dejamos mucha música afuera, pero de lo que quedó, nada se parece a lo otro». Sólo resta la grabación y a mediados de año estará terminado y luego comenzará una extensa gira por varios continentes.
Cosmopolitas, recuerdan una anécdota reciente que quedará para la antología de Bajofondo. El año pasado fueron interrumpidos de modo intempestivo cuando tocaban en una Grecia inmersa en el caos por la crisis económica y social. Un grupo de manifestantes subió al escenario y su amplia bandera creó una especie de muro que dividió a los músicos que estaban en el proscenio de los que estaban en el fondo. Los desconocidos habían utilizado el poder de convocatorio de la banda para transmitir un mensaje masivo.
«Afuera siempre nos presentan como músicos de tango o de tango electrónico, pero nosotros no hacemos ni tango ni electrónica. Hacemos una música del Río de la Plata porque somos mitad argentinos y mitad uruguayos, y representamos nuestra visión de la urbe y de esta zona del mundo hoy», dice Santaolalla.
Un productor hiperkinético
Santaolla vive en Los Angeles, a una cuadra de su estudio de grabación. Todos los días se despierta a las 6.30 para desayunar en familia, con su mujer Alejandra, y sus hijos Luna (17) y Juan Nahuel (12) [tiene una hija psicóloga, Ana, de 31 años, de su matrimonio anterior]. Después viene la rutina de gimnasia seis días a la semana: caminar, correr, pesas, yoga, de todo. «La diferencia horaria me permite maximizar mi tiempo y estar trabajando cuando el resto empieza. Hago que el tiempo me rinda porque después me paso viajando por el mundo», cuenta.
Santaolalla es uno de los mayores productores musicales de América latina. Con su trabajo ganó y ha hecho ganar premios a una lista extensa de músicos, entre ellos a Divididos, Molotov, la Bersuit, Julieta Venegas, Calle 13, Café Tacuba, y ese proyecto que reunió a los máximos exponentes del tango en Café de los maestros».
-¿Cómo ves a la música argentina hoy?
-La Argentina siempre fue un lugar muy interesante. Yo no tengo problema con los géneros. Creo que hay buen rock alternativo y mal rock alternativo. La música es buena cuando es genuina, cuando te conmueve, te hace bailar y te representa. Siempre en el mundo del rock fuimos de avanzada. Pero eso ya pasó. No estamos más en la vanguardia, pero es que nadie lo está en América latina. Creo que los tres grupos más grosos del último tiempo no son argentinos: Café Tacuba, que puede estar incluso en el mismo lugar que Radiohead, Calle 13 y pronto Bomba Stereo. Ninguno es argentino.
-¿Qué escuchás en tu iPod?
-Desde folklore hasta música étnica. Ahora estoy con Tame Impala y el último disco de Tom Waits. Pero igual me cuesta mucho escuchar música y hacer otra cosa. No puedo comer con música. No puedo prestar atención a otra cosa cuando hay música (risas). Me gusta la música de la vida, de las cosas. Si suena una motosierra de fondo, me distraigo y no puedo seguir con lo que estaba haciendo.
-Te cambio de tema, ¿por qué te hiciste productor? Podrías haber seguido como solista o armar tu banda en la Argentina.
-Cuando volví a Los Angeles, después de haber viajado por el país con León [la gira de 1985 se llamó De Ushuaia la Quiaca] tuve una gran crisis personal. Llevé mis temas como «Ando rodando» o «Mañana campestre» por el país y es linda la sensación, pero había conocido a todos esos músicos desconocidos por la mayoría, tan talentosos. Quise correrme de la luz y del protagonismo. Y ahí empecé a producir. Con Bajofondo retomé el amor de tocar en vivo, con amigos.
SI NÉSTOR KIRCHNER FUESE UNA PARTITURA
Santaolalla integra el equipo de realizadores que trabaja en el documental sobre Néstor Kirchner. Semanas atrás, el director Adrián Caetano se desvinculó del proyecto sin explayarse sobre el hecho [cuando fue realizada esta entrevista no se conocía el reemplazo de Paula de Luque]: «No conformó mi corte formal», dijo.
-¿Cuál fue para vos el motivo de la renuncia de Caetano?
-Esto que ocurre va más allá de mí. La gente que produce la película tiene su visión y creo que las cosas se pueden hacer de muchas maneras distintas y de muchas maneras bien. No hay una sola manera. Estoy esperando que venga el nuevo director. No trabajé demasiado con él, digo mano a mano en este documental, pero le di mucho material para que pudiera hacer su corte. Siempre me gustó mucho lo que hace y ojalá pueda trabajar con él.
-¿Qué dificultad tiene hacer un documental?
-Mi modo de trabajar es siempre a partir del guión y con conversaciones con el director. Ya hice parte de la música, pero no puedo avanzar más hasta no ver el material. A mí me interesa que la música no manipule al espectador, que no te esté diciendo qué es lo que tenés que sentir. Y en un documental no tenés una historia de ficción, entonces hay que ser cuidadoso de no dramatizar ni de hacer trivial algo que ocurrió.
UNA PRODUCCIÓN INTERNACIONAL
Desde hace cuatro años, Santaolalla trabaja en Arrabal, un espectáculo de danza con música de Bajofondo, inspirado en nuestra historia argentina, que el productor escribió junto con John Wademan. Para llevar a cabo este proyecto, que en breve se presentará en Buenos Aires y en distintas ciudades del mundo, el productor logró contar con el respaldo de Base Entertainment (la compañía norteamericana que produce en Las Vegas El fantasma de la ópera, entre otras, y la versión de El rey león en Singapur) y la empresa brasileña GEO Eventos.
«Este es un show muy poderoso y muy sexy. Aquí no hay canciones y no se habla ni una sola palabra, porque es en gran medida instrumental. Y a la vez tiene que ver con la historia de nuestro país, con las Madres, las Abuelas», adelanta el músico. Santaolalla además convocó para este espectáculo a Julio Zurita, a cargo de las coreografías, que tendrán a su vez como director general al colombiano Sergio Trujillo, ganador del premio Tony por su trabajo en Jersey Boys.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1445825-santaolalla-el-incansable

Comentarios + Pingbacks + Trackbacks
Los comentarios se encuentras cerrados.