Estela Medina y Soledad Fandiño, nota en diario Perfil

agosto 30, 2011

Estela Medina y Soledad Fandiño, nota en diario Perfil

Estela Medina y Soledad Fandiño

Dos extremos de una misma vocación: actuar para vivir

Estrenan Ceremonia secreta, sobre la novela de Marco Denevi, y recuerdan sus orígenes y trayectorias disímiles. Su cruce generacional va desde las prohibiciones de Perón hasta las reservas para hablar.

Por Ana Seoane

Son los extremos de una misma vocación: actuar. Estela Medina es la intérprete más importante del Uruguay y fue la discípula preferida de Margarita Xirgu. Para Soledad Fandiño, el próximo será su tercer estreno. Ambas muestran las dos caras de una misma profesión, y desde este fin de semana estarán compartiendo escenario junto a Susana Lanteri y Ana María Casó en la versión teatral que hizo y dirige Oscar Barney Finn de la novela Ceremonia secreta de Marco Denevi.
“Me produce una emoción muy grande y extraña estar en el teatro que la homenajea a mi maestra. –confiesa Medina–. Estuve en Buenos Aires en 1956 con Margarita Xirgu presentando La Celestina, en el Teatro Cervantes, con la Comedia Nacional Uruguaya. Trabajé en casi todas las obras clásicas españolas del Siglo de Oro que ella dirigió, porque le gustaba mucho cómo decía el verso. Era muy rigurosa y un poquito arbitraria, pero tenía un rigor y una disciplina muy importantes. Dejó toda una impronta en una generación de actores. Hoy hay otra metodología para enseñar teatro, ella era cultísima y sabia. Sentía amor por los autores y respeto por sus palabras.”
Mientras, Soledad Fandiño confirma que está en la escuela de Raúl Serrano. “Aún no lo tengo como profesor, porque él dicta tercer año y estoy en segundo. Agregué estudios de canto y guitarra, no sé si voy a hacer algún día un musical, pero debo tener herramientas. Lo primero que hice en teatro fue el infantil Alicia en el País de las Maravillas con dirección de Alicia Zanca, luego giras con Quedate a desayunar junto a Arnaldo André y Rodolfo Bebán como director. Por ahora no tengo proyectos de televisión”.
—¿Cómo llegaron a la actuación?
MEDINA: Mis padres siempre me alentaron, por eso entré en la Escuela de Arte Dramático, de la que soy alumna fundadora. Margarita Xirgu estaba haciendo El malentendido, de Camus, cuando la prohibió el presidente Perón; fue ahí que las autoridades uruguayas la invitaron a crear una casa de estudios en Montevideo, que hoy lleva su nombre. Fueron cuatro años de estudios y tuve a Orestes Caviglia como profesor, debuté con él en Ha llegado un inspector, de Priestley. Desde chica sumé estudios de violín y además siempre sigo con clases de danza, aunque nunca tuve condición. Me parece que los bailarines son elegidos de Dios.
FANDIÑO: Mi primer contacto lo tuve en la escuela secundaria. Teníamos una materia que era teatro, tuvimos que preparar Cyrano de Bergerac de Rostand y me encantó. A fin de año lo presentamos y a partir de ahí empecé a tomar clases de teatro, primero con Agustín Alezzo y después con Nora Moseinco. Al recibirme de bachiller les dije a mis padres que quería entrar en el Conservatorio Nacional, pero mi madre tenía otras expectativas, quería que tuviera un título. Por eso arranqué con abogacía, dos años, y después también hice dos de publicidad.
—¿El año pasado también hizo funciones en Buenos Aires?
M: Sí, con Rubén Szuchmacher hicimos Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna de Lagarce, primero en el Teatro Solís de Montevideo y luego lo trajimos y lo seguimos presentando en su teatro, El Kafka.
F: Para mí es un placer poder escuchar a Estela Medina y trabajar a su lado; ella es teatro. Cuando viajé a Montevideo descubrí que es muy conocida. En mi caso estoy dando mis primeros pasos teatrales y ahora estoy sobre el escenario también junto a otras grandes actrices como Susana Lanteri y Ana María Casó.
—¿Una actriz puede crecer en el marco de un “elenco oficial”?
M: Estuve muchos años en la Comedia Nacional, de la que me jubilé en 2008 como actriz municipal. Hice temporadas larguísimas pero siempre sometidas a este régimen, de no poder elegir los papeles que tenía que interpretar. Ahora puedo optar por los espectáculos que quiero hacer. Fueron 58 años y siento que crecí como intérprete, sin olvidar que desde diciembre hasta febrero (mis meses de vacaciones) hacía otras obras que elegía, por fuera de la compañía. Nosotros habíamos formado un equipo de trabajo, nos conocíamos y es muy bueno conservar el mismo elenco.
—Tu mayor experiencia es en la televisión. ¿Cómo es?
F: Los equipos se renuevan y te ayudan a crecer, creás vínculos y el compañerismo le sirve mucho al actor. Hay un diálogo continuo entre técnicos, guionistas y elencos. A veces podemos elegir, pero no veo mal el que te impongan una obra, porque es otro camino para aprender.
—¿Qué las tentó para aceptar este espectáculo?
M: La obra, amo la narrativa de Marco Denevi, aunque confieso que no lo había leído mucho y ahora me fascinó. La versión teatral que hizo Barney Finn es muy buena y confío que sea un buen espectáculo. Creo que hace mucho tiempo que se venía con este proyecto, que originariamente era para Susana Rinaldi.
F: Hice un casting con textos de la película Belleza americana y a partir de ahí me dieron el texto y la adaptación. Como Estela había leído hace muchos años Rosaura a las diez y Ceremonia secreta me resultó apasionante y atrapante. Mi personaje, Cecilia, es un desafío, ya que es una persona alejada de la realidad, que perdió la razón y que está buscando a su madre muerta.
—¿Hay un secreto como para no anticipar el misterio de este texto?
M: Hacerlo paso a paso, para que el público nos siga.
M: Creo que estar presente con las compañeras de elenco como para que el espectador pueda unir la acción.
—¿Cuáles son los miedos?
M: Siempre son los mismos, hacer bien el personaje y hacerlo como el director reclama. Hay nervios y son necesarios, por eso debo estar muy concentrada en el trabajo, creo que éste es el secreto.
F: Tengo miedo al personaje, poder reflejar lo que la gente leyó y lo que imaginó el director. Pero creo que hay que intentar evitar el miedo, trabajamos mucho, un mes y medio todos los días y también hay que pensar en el placer de salir al escenario con esta obra y estas compañeras.
De representantes y reservas amorosas
Las funciones de Ceremonia secreta serán sólo tres veces por semana. “Antes –recuerda Estela Medina– hacíamos función de lunes a lunes en Montevideo, pero desde que llegó la televisión cada vez se descansa más en el teatro. Ahora también en Uruguay trabajamos de viernes a domingo.”
—¿Con quién consultás tus decisiones? FANDIÑO: Siempre converso sobre lo que quiero de mi carrera con mis representantes (Pedro y Facundo Rosón). Ellos conocen a todos y me ayudan mucho. No siempre los actores tienen representantes, están los que piden ayuda a un abogado o los que se manejan solos. En mi caso confío plenamente, no sólo hablo de trabajo, sino que me siento contenida. Lo último que pregunto es cuánto voy a cobrar, mi prioridad es el proyecto y con quién lo voy a hacer.
MEDINA: Nunca me manejé así, tal vez por haber integrado la Comedia tantos años no lo necesité. Pero creo que en Uruguay no existe este rol de representante.
—¿Se sabe muy poco de sus vidas privadas?
M: Nunca me gustó hablar de ese tema. Soy viuda, con dos hijos, uno médico y otra especialista en computación y tengo nietos. Por suerte ninguno eligió ser actor, es muy difícil y dura esta carrera.
F: Prefiero no hablar de mi vida privada, porque en otros momentos hablé. Con el tiempo descubrí lo que quiero mostrar y lo que no.

FUENTE: http://www.perfil.com/ediciones/2011/8/edicion_604/contenidos/noticia_0077.html

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