Susana Rinaldi: “Cada cosa tiene sus tiempos y no son los de uno” (Clarín)

febrero 1, 2011

Susana Rinaldi: “Cada cosa tiene sus tiempos y no son los de uno” (Clarín)

TEATRO

Susana Rinaldi: “Cada cosa tiene sus tiempos y no son los de uno”

Entrevista Cantante y no actriz.  Asume el rol de “La memoria” en la versión de “El patio de la Morocha” que se estrena hoy en una carpa en Vicente López, a $40 la entrada general.

01.02.2011 | Por Juan José Santillán jsantillan@clarin.com

El recuerdo de Cátulo Castillo tiene una intensa carga emotiva para Susana Rinaldi. Así rememora el primer encuentro con el poeta que definiría el rumbo de su vida. “Fue en 1965, yo trabajaba como actriz en Canal 7 y me iba muy bien. Pero una productora me pidió que participara en el festival ‘Odol de la canción’. Yo canté La oficina , llegué a la final, pero no gané. A los días recibí una carta que decía: ‘He visto su interpretación de La oficina . Usted quédese tranquila porque nadie le roba nada, han intentado eso, pero el paso del tiempo me dará la razón. Cátulo Castilo’. ¡Me quería morir! Esa carta fue un talismán para mí y sólo el tiempo me dio la dimensión de aquel encuentro, al punto que Cátulo fue padrino de mi hijo Alfredo. Después, cuando empecé a cantar en La Botica del Angel, él me mandó a poetas como Homero Espósito y Héctor Negro para que interpretara sus canciones. Creo que con Alfredo Piro, mi marido, fuimos los dos hijos grandes que Cátulo no tuvo”.

Hoy estrena El patio de la Morocha , el sainete lírico de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo, con música de Mariano Mores, donde Rinaldi interpreta a La memoria , adaptación del personaje original de la pieza El recuerdo . Esta versión dirigida por Claudio Gallardou se llevará a cabo en una carpa en Vicente López, ya que se propone homenajear al Circo criollo.

Allí, entonces, tendrá lugar la historia de Argentina Verdiales, “la Morocha”, y su relación amorosa con Martín Luna. Juntos tendrán un vínculo atravesado por las dificultades, que tiene el trasfondo social de las primeras luchas obreras en el país. La pareja protagónica será interpretada por Roxana Fontán y Miguel Habud, y también actúan en la puesta Roberto Carnaghi, Laura Bove, Julio López y Silvina Bosco, entre otros.

Rinaldi tiene a su cargo hilvanar la historia a través de un repertorio original del musical, como Patio mío , y otras creaciones de Castillo que no forman parte del espectáculo, com es el caso de Una canción o Perdóname . “Aparentemente mi personaje es el pasado que vuelve y cuenta -explica-, pero el desafío que me presenta es que, en realidad, es el presente que recuerda al pasado.

La memoria está en el presente y le pide a los actores que le traduzcan con la actuación lo que la memoria no puede decir con palabras. Es una observadora mayor que solicita no olvidar ciertas cosas que tan mal nos han hecho. Yo tuve un maestro de teatro, Cunill Cabanellas, que me decía: Argentina es un país sin memoria y sin eco . Tardé en comprenderlo”.

¿No te dieron ganas de sumarte como actriz? Sí, pero no hay personaje para mí en este sainete. Hago una cosa muy lineal, no dramatizo el repertorio sino que voy con una voz pareja.

Has comentado que no te gustan los espacios grandes para cantar. Decías, por ejemplo, que no concebías un concierto en una cancha de fútbol porque estaba hecha para otra cosa y no para la música. ¿Percibís una exigencia de tu trabajo en la carpa donde se montó este musical? Totalmente, porque el espacio lo determina a uno en cuanto a que emitís de otra manera. Yo estoy acostumbrada a cantar sin micrófono hasta alcanzar al último de la platea. Con micrófono en la mano lo ecualizo yo misma. Pero en la carpa eso es imposible, porque es un espacio antiacústico. El fútbol obliga al que pretende interpretar, al jugador, a obviar el aullido permanente del público. Pero un espectáculo musical, donde la intimidad se da de forma desmedida, necesita otras características. Sin embargo, el circo, curiosamente, cobijó una buena etapa del teatro argentino. Además, allá en 1905-1910, estaba ambientado para divertir a la gente, incluso había animales. Hoy los elefantes somos otra cosa ( ríe ).

¿De qué manera evaluás la reivindicación del Circo criollo a través de esta versión de “El patio de la Morocha”? Desde el lugar del sainete, es maravilloso. Es la literatura dramática que más provoca recordar aquella oleada de inmigración con sus códigos que determinaban la ética a través de situaciones dramatizadas de amplio espectro. En su época era un juego teatral maravilloso al que el pueblo adhería. A su vez, cuando el teatro pasa a su lugar verdadero -el edificio teatral bien sustanciado para que la palabra tenga verdadero eco y resonancia-, el circo se fue dejando en la periferia del teatral. Y lamentablemente no se estructuraron fórmulas que permitan subsistir al sainete y sus humoradas en ese espacio escénico.

El año pasado se revalorizó el género a través de la puesta de “El conventillo de La Paloma”, en el Cervantes. ¿Por qué se revaloriza el sainete? Estamos en una época en que es una obligación traer al presente determinados hitos de nuestra sociedad, que dieron las fórmulas de identidad en la sociedad argentina toda. El sainete parece una expresión anacrónica puesta en aquellos años, y siempre se interroga cómo conjuga con el hoy. Yo me pregunto qué es “lo de hoy”, sino la obligación de difundir desde un lugar público, como es el teatro, a este género para que le llegue a nuevas generaciones que, como la de mi nieto, no saben lo qué es un sainete. Así como nosotros, cuando estudiábamos teatro, debíamos aprender a Racine o Corneille, ¿por qué no estudiar Vacarezza? Con respecto al trabajo de actuación que requiere un sainete, el director de aquella puesta en el Cervantes, Santiago Doria, contaba que los actores que conocían los arquetipos del género pertenecían a una época y ese saber se perdía con la muerte de esos intérpretes. ¿Compartís esa apreciación? Para nada. ¿Qué sabe uno cómo actuaba Angel Villoldo, Camila Quiroga, Pepita Muñoz? Es más, a quién le importa cómo actuaban. Lo que importa es que esos actores reflejaban lo que la sociedad les mostraba y que apuntalaban ciertas ideas con su expresión. Hoy es muy emocionante ver actores jóvenes, que no están acostumbrados ni al léxico de aquella época, trabajar sobre un sainete.

¿Cómo es tu relación actual con Buenos Aires? Empieza a ser aceptada por los dos ( ríe ). Si no hubiera sido por mis grandes afectos y mis muertos queridos, difícilmente hubiera vuelto al país. No tenía por qué regresar, ya que estaba muy bien en Europa. Cuando me generé un antes y un después en vida, porque cuando era muy joven pensaba que la ciudad me daba cosas y me protegía y todo lo que vino después derrumbó ese pensamiento. Luego de estar afuera, acomodada, volví por mi nieto mayor. No quería que me pasara lo que me pasó con mis hijos, a quienes perdí viajando. Esa es la verdad. Ahora siento que estoy más serena y contemplativa, menos revulsiva.

¿Qué te replanteás? Algo que le pasa a muchos jóvenes en su momento: que cada cosa cotidiana tiene sus tiempos y no son los de uno. Soy una tipa desolada por la injusticia, y aprendí que la justicia tiene su tiempo. Para muchas cosas es tarde, es imposible recuperar la mala sangre que me hice. Pero aprendí que si yo todavía me conmuevo por cosas que a otros no les mueve un pelo, lo importante es que me sigue pasando a mí.

¿Planeas volver a la actuación? Sí, con Ceremonia secreta , de Marco Denevi, junto a Carina Zampini. Me va a dirigir Oscar Barney Finn y comienzo a ensayar en mayo con vistas a estrenar en julio.

Ceremonia secreta es una obra que pertenece a los grandes textos de la década del ‘60. Lo último que hice como actriz fue en 2002, con Vino de ciruela , para acompañar a mi hija Ligia que recién terminaba un curso con Alezzo. Ahora estoy muy entusiasmada y con ganas de meterme de lleno en este proyecto.

FUENTE: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/titulo_0_419358240.html

TEATRO

¿Sainete u obra melodramatica?

  • 01.02.2011

El director Claudio Gallardou, fundador de La banda de la risa, explica una característica esencial de El patio de la Morocha : “El sainete tradicional es una comedia de costumbres y El patio…, en cambio, es una obra melodramática donde se retrata la amoralidad de un hombre sin escrúpulos, que casa a su hija por conveniencia. Este musical fue construido para el lucimiento de Troilo y su orquesta.” Sobre la adaptación y la puesta en una carpa, dice Gallardou que “en el original había una reiteración del tema moral, se lo remarcaba porque era el estilo de la época. Nosotros aligeramos eso. Por otra parte, lo más complicado para la puesta fue el aspecto técnico. No fue sencillo construir la carpa y al tenerla, insertar el sonido, la luces y la orquesta.” En la obra Roberto Carnaghi interpreta al padre de la Morocha; Julio López es “el tano” que compra su amor; Juan Vitali, el policía. Sobre su relación con el sainete, cuenta el director que “soy hijo de actores, recorrí el país con mis padres haciendo variedades que vienen del sainete. Además, con La banda de la risa hicimos espectáculos que se ligaban con el género. Con todo este conocimiento, ahora es la primera vez que asumo un sainete de manera íntegra.”

CLARIN 2

FUENTE: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Sainete-obra-melodramatica_0_419358241.html

PUNTO DE VISTA

La Canosa

Hay muchos puntos que relacionan a “El patio de la Morocha” con Susana Rinaldi. La amistad consustanciada entre la Tana y Cátulo Castillo, coautor del sainete, no será un asunto menor que se cuele en el cuerpo de la intérprete cuando cante composiciones de su padrino artístico -y religioso de su hijo-. Si la Morocha cumple un rol para ejemplificar desde la ética en el sainete, esta mujer canosa quiere llegar a un público joven para arroparlo en la música y la letra de un clásico argentino. Esa mujer que dice estar, hoy, ahora, más serena y contemplativa, no es, claro, la Morocha. Es la Canosa.

FUENTE: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Canosa_0_419358244.html

TEATRO

Aquella primera función

  • 01.02.2011

El próximo 24 de abril se cumplirán 58 años del estreno de El patio de la Morocha en el teatro Enrique Santos Discépolo, de Avenida Corrientes. Allí, en 1953, se montó este sainete lírico de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, cuyo título remite a la composición de Mariano Mores con letra de Castillo. Esta puesta se convirtió rápidamente en un éxito y estuvo dos años en cartel. Se dice que Juan Domingo Perón asistió a verla en varias oportunidades.

En aquel elenco “la Morocha” fue interpretada por Aída Luz, y Agustín Irusta, el galán cantor, estuvo a cargo de Martín Luna. En aquella puesta, Aníbal Troilo personificó en el escenario a Eduardo Arolas. La orquesta ampliada, que se ubicada en el foso, incorporó varios músicos y contó con arreglos de Astor Piazzolla. En el escenario, Troilo estaba acompañado por un cuarteto integrado por Carlos Grela (guitarra), Edmundo Zaldívar (guitarrón) y Kicho Díaz (Contrabajo).

CLARIN 3

FUENTE: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/primera-funcion_0_419358243.html

Comentarios + Pingbacks + Trackbacks

Los comentarios se encuentras cerrados.