El patio de la Morocha. Megaproducción en una carpa (La Nación)

enero 27, 2011

El patio de la Morocha. Megaproducción en una carpa (La Nación)

Estreno a precios populares, en Vicente López

El patio de la Morocha. Megaproducción en una carpa

Con un elenco encabezado por Susana Rinaldi, este clásico criollo vuelve a escena mañana

Jueves 27 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

Cecilia Millones
LA NACION

Llegó el día. Con la misma ansiedad de un contingente de chicos durante una excursión escolar, se bajan del auto y, ansiosos, se meten en la enorme carpa azul y amarilla. La miran de arriba a abajo y luego se quedan mudos frente a 1000 asientos rojos vacíos. Es la primera visita a la carpa que realiza este grupo de 16 artistas, que mañana estrenará El patio de la Morocha y celebrará junto al público el regreso de este sainete lírico a la escena nacional. La Nacion tuvo acceso a uno de sus primeros ensayos en esta carpa de 12 metros de altura.

Fue cuestión de retroceder en el tiempo y traer al presente una fórmula que le dio identidad propia al teatro nacional. El patio de la Morocha, escrita por Cátulo Castillo, con música de Aníbal Troilo y orquestaciones especiales a cargo de Astor Piazzolla, se estrenó en 1953 y regresa en una versión de Elio Marchi, junto con un elenco encabezado por Susana Rinaldi, Roberto Carnaghi, Julio López, Laura Bove, Miguel Habud, Juan Vitali y Roxana Fontán. Ubicada en el mismo predio de Vicente López donde se presentó el Cirque du Soleil en mayo del año pasado, esta carpa revivirá con este montaje el sainete lírico argentino, antecesor de nuestra comedia musical.

Los ensayos comenzaron dos meses atrás en el Cervantes y tuvieron que adaptarse, luego, a la carpa. Mientras esperan la llegada de Susana Rinaldi, la orquesta, a cargo del maestro Juan Carlos Cuacci, interpreta «Palomita blanca», por puro gusto. Por su parte, Claudio Gallardou, director de la obra, observa la dimensión del lugar. «¿Sabés qué siento?», se pregunta mientras se mete las manos en los bolsillos, «que me gustaría actuar en la obra». Y así se lo ve, inquieto, moviéndose entre los decorados como uno más del elenco y susurrando las canciones mientras los actores las interpretan.

Esta obra cuenta la historia de Argentina Verdiales, más conocida como «la Morocha», y Martín Luna, dos enamorados en una Buenos Aires donde comenzaban a gestarse las primeras luchas por los derechos de los trabajadores. Una historia que retrata la vida en los conventillos, el policía corrupto, duelos entre guapos y la posición social de la mujer, muy lejos de poder construir una vida a partir de sus propias decisiones. El elenco se completa con Carlo Argento, César Bordón, Roberto Vallejos, Silvina Bosco, Alberto García Satur, Francisco Pesqueira, Verónica Piagio, Carla Pantanali y Julián Pucheta.

«Bueno, muchachos, por favor, empecemos», dice Gallardou. Y aparece ella: la Rinaldi, moviéndose en el centro de la escena. Serena, con las manos en la cintura, mira fijo a sus compañeros mientras interpreta a La Memoria, el hilo conductor de la historia. Comienza a hablar de un pasado que ya no existe, de un pasado que se fue, y así empieza a ensayar la primera canción del espectáculo, mientras la carpa es puro silencio.

La Morocha, hoy

Según explicó su director, esta versión tiene algunas modificaciones con respecto a la original: simplificaron algunos pases de tiempo y se agregaron, además, algunas canciones: «Amor en remolino» y «Perdóname», de Héctor Stamponi y Cátulo Castillo; «Mi tango triste», de Troilo y Pascual Contursi, y «Soy memoria» y «El patio de los dos», compuestas por Marchi y Cuacci.

El idioma de Roxana Fontán es el tango, igual que a la Morocha que le toca encarnar. Dice estar «tocando el cielo con las manos», tras haber recorrido durante mucho tiempo escenarios de distintas partes del mundo y poder hacer una temporada en su país. Al igual que su altura, imposible que pase inadvertido el finito bigote de Miguel Habud, que lo transporta a una época muy lejana a ésta. Aunque tiene unos minutos de descanso hasta su próximo cuadro, Martín Luna sigue ahí; como él mismo lo describe: un peón con ideas revolucionarias para su época y, principalmente, un hombre perdidamente enamorado de una mujer, cuyo «tata» no lo acepta. Cuando termina de ensayar el cuadro «Perdóname», en el que canta a la Morocha desde la cárcel, Habud cuenta que siente que con esta propuesta se conjugan dos preguntas de la gente en una misma respuesta: «¿Dónde ver un musical argentino de verdad? y ¿cómo pagar menos?».

A precio popular

Esta obra, producida por Lino Patalano, forma parte de una iniciativa del gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Daniel Scioli. Las entradas costarán 40 pesos y según indicó Juan Carlos D’Amico, presidente del Instituto Cultural de esta provincia, buscan con esta carpa hacer accesible el teatro a la gente y transformarla en un espacio de cultura, mediante el estreno de obras; además de clases de música y baile. Luego, a partir de mayo, el objetivo es trasladarla a otros partidos como «un gran movimiento social y refugio para toda la gente que no puede pagar una entrada costosa».

Roberto Carnaghi terminó de ensayar el último de sus cuadros con Julio López. Esta dupla se roba las ovaciones de los presentes. Ellos devuelven el gesto con una sonrisa. «Hay mucha gente a la que le gusta el teatro y que no puede pagar las entradas. Hacer comedia nacional, y en una carpa, es algo a lo que no estamos acostumbrados. Por eso lo vivo con mucha alegría. Esto es serio, popular y profesional a la vez», explica Carnaghi.

El director pide repetir el momento del duelo entre el malandra Trece Dedos (Roberto Vallejos) y Martín Luna, mientras la orquesta acompaña la tensión del cuadro con piano, contrabajo, guitarra, bandoneón, viola, violonchelo y 2 violines. El maestro Cuacci, que durante los primeros cuadros dirigía su orquesta sentado, ya está de pie compenetrado en el clima y conectado con sus músicos.

Luego, llega el final. Gallardou llama a todos al centro del escenario, piensa por unos segundos y les dice: «Muchachos, esto ha sido un excelente punto de partida». Frase final que arrancó aplausos y abrazos.

PARA AGENDAR

  • El patio de la Morocha: de martes a domingos, a las 21, en Bartolomé Cruz y Laprida, Vte López. Entrada: $ 40. Venta en boletería de la carpa y en el Maipo, Esmeralda 443.

LA TANA ES LA MEMORIA

  • «Te imaginarás que no voy a hacer de la Morocha», le dijo riendo a Lino Patalano cuando éste le propuso encabezar el elenco de la obra que en los cincuenta protagonizó Aída Luz. «Confieso que me gustaría tener menos edad para jugar en este estilo», dice serena mientras descansa de su personaje, La Memoria, hilo conductor de esta historia. «Es una obra que Cátulo Castillo amó, así que todo esto me ha envuelto el corazón de una manera especial.» Pero sobre todo agradece la presencia de compañeros de escuela y de toda la vida como Roberto Carnaghi, Julio López y Juan Vitali. «Tienen una disciplina y un estilo de teatro tan lejanos al de estos días.»

Emblema del viejo sainete lírico

Pablo Gorlero
LA NACION

Jueves 27 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

El éxito del sainete a principios de un siglo donde no había televisión ni radio ni cine era imparable. Tanto es así que había que buscar nuevas formas para una producción incesante de obras cortas. Así fue como se le agregaron canciones (tangos en su mayoría) y nació un género hermano, consecuente: el sainete lírico, antecesor de la comedia musical vernácula. Pero sólo fueron unas décadas de auge. En los años 30 y 40 el sainete lírico ya se convertía en cosa del pasado. Aunque la década del 50 se empeñó en revivirlo. En 1953 se le adicionaron más canciones a Los disfrazados , en el marco de la Fiesta del Género Chico Nacional, y el 23 de abril se estrenó uno de los títulos dominantes del género: El patio de la Morocha . Estrenada en el teatro Enrique Santos Discépolo (ahora Presidente Alvear), su principal atracción no fue su argumento simple sino los nombres de sus gestores: Aníbal Troilo, Cátulo Castillo, Mariano Mores y Astor Piazzolla. El elenco no tuvo menos brillo: Aída Luz, Jorge de la Riestra, Pierina Dealessi, Enrique Fava y el propio Pichuco con su bandoneón en escena. Piazzolla se ocupó de las orquestaciones, en tanto Román Viñoly Barreto, de la dirección de actores. Tal vez El patio de la Morocha signifique menos para el teatro de lo que simboliza para el tango, al reunir a cuatro de sus principales exponentes en un mismo espectáculo. Pero es un título clave en la historia del teatro musical argentino.

El estreno de esta obra tiene puntos en común con el presente. También fue impulsada desde el gobierno. Formaba parte del Segundo Plan Quinquenal de la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación -gobierno de Juan Domingo Perón-, cuyos objetivos eran «el acceso progresivo del pueblo a todas las fuentes de la educación y de la cultura», así como «constituir el punto de arranque de una nueva etapa del teatro vernáculo», tal como consignaba el lujoso programa de mano.

Estaba basada en el tango homónimo de Mariano Mores, aunque sólo se interpretaban de él algunos acordes. Incluso, como Troilo era un artista exclusivo del sello Odeón, no le permitían participar de la grabación del disco de «Patio mío», tema principal de la obra. De todos modos, Pichuco sintió que no podía estar ausente y, finalmente, tocó en la grabación con Aída Luz sin figurar en los créditos.

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1344785-emblema-del-viejo-sainete-lirico

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eduardo valentini

25 febrero 2011 at 19:34 | Link permanente

¡¡EXCELENTE !!!!! nos encanto es realmente buenisimo!!!muy buena puesta de
Claudio,la orquesta fabuloza,los bailarines genios,los actores destacados todos,yo soy director de television y teatro trabaje mucho con Miguel,Laura,
Lopez,Vitali y Carnaghi,que les puedo decir GRANDES….
De la sra. Rinaldi bueno,genial,es realmente , para recomendar.
Soy de la zona vivo en Olivos y necesitamos de estos espectaculos,se ve como
responde el publico con los aplausos.
«BRAVO » Les deseo mucho EXITO……