Nota a Dolores Fonzi en Perfil

julio 27, 2010

Nota a Dolores Fonzi en Perfil
espectáculos

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“Negociar con la tele es imposible”

La actriz, que con la película El campo volvió a trabajar luego de la maternidad y su matrimonio con Gael García Bernal, confiesa que ya no haría desnudos, para no traumar a su hijo Lázaro.

Por Diego Grillo Trubba

Por las calles de Suipacha, un perro se dedica a pasear sobre el techo de distintos autos en marcha, la cara al viento. En el parque ubicado en el cruce de Ferroviarios y Stábile, una mujer joven juega con su hija pequeña en una calesita modesta, oxidada. La rodean cámaras, micrófonos que dejan a la vista que el juego es parte de una película. El film se termina de rodar en estos días, se titula El campo, es la ópera prima de Hernán Belón, y allí la acompaña Leonardo Sbaraglia. La mujer que juega con la chiquita es Dolores Fonzi, quien asegura que su marido, el mexicano Gael García Bernal, la convenció para volver al trabajo. De hecho, el actor la acompañó en Buenos Aires las primeras semanas de rodaje, para partir a filmar una película de bajo presupuesto en Rusia, donde se encuentra en la actualidad.

—Habías formado tu propia productora para hacer “Soy tu fan” en televisión, y de la noche a la mañana abandonaste todo, ¿por qué?

—Y, la maternidad hace milagros. Quería vivir tranquila el embarazo. Después también quería vivir tranquila la crianza del bebé. Hoy el niño, Lázaro, tiene un año y medio. Por algo hago una película de sólo cinco semanas de rodaje. Soy tu fan estuvo buena, pero no sé si tenía ganas de seguir a cargo de una productora. Tenés que estar ahí “a huevo”, como se dice en México.

—¿Quedaste satisfecha con el producto?

—Sí, el programa me encantó. Pero el mundo de la televisión es tan complicado…

—¿Y descubriste eso recién ahora? Vos empezaste de muy chica en televisión, con “Verano del ’98”…

—Sí, pero tener que negociar con la gente de televisión es imposible. Y si encima sos mujer se te hace más cuesta arriba.

—¿La televisión tiene una división machista del poder?

—Algo de eso tiene. Igual, lo que puedo hacer hoy no es necesario en televisión. Ya está Gastón (Pauls) con Todos contra Juan, y eso por ahora es suficiente. Tuvimos esa idea, que abrió el camino, y ya está.

—¿Extrañabas trabajar?

—Por un montón de cosas sí, pero por otro montón de cosas no. No es que estaba desesperada por volver y no había nada que hacer, pero tampoco es que me llovieran los guiones.

—¿Cómo es vivir afuera?

—Y, estos años estuvimos viajando mucho, porque Gael trabaja en todos lados. Lo que estuvo bueno de este tiempo itinerante fue lo de parar y cuidar la construcción de nuestra familia. Cuando el nene crezca y necesite anclar en un lugar por su educación, lo haremos. Pero, la verdad, yo este tiempo quise aprovechar para conocer el mundo.

—Cuando uno piensa que tu marido es mexicano, se acuerda de una cultura donde impera el machismo… ¿Tiene problemas con que trabajes?

—No, cero, para nada. Él fue quien me convenció de hacer la película. Estaba muy entusiasmado con que yo volviera a actuar, a hacer mis cosas. Si era por mí…

—¿Hubieras seguido con el período sabático?

—Y, probablemente sí. Hay mujeres que son madres y necesitan saber que pueden rearmar su esquema laboral. Yo cuando quedé embarazada supe que quería dedicarme a eso.

—¿Siempre fuiste casera?

—No. Ahora. Cualquier cosa que me quite tiempo con mi familia, lo pienso mil veces. Tengo una vida que me gusta. Me encanta estar. Me gusta trabajar para sentirme bien, pero mi prioridad hoy es ver crecer al niño. Quiero disfrutarlo, reflexionar.

—Tu perfil era el de una chica moderna, independiente… ¿Nunca abandonaste el sueño rosa de la maternidad?

—Ninguna mujer lo abandona, sea como sea. Toda mujer sueña con la familia ideal: marido, hijo, estar ahí. Tengo el privilegio de que no necesito trabajar por lo económico, entonces lo aprovecho.

—¿Cómo hiciste para sobrellevar el embarazo a la distancia?

—Un embarazo implica, más vale, que querés compartir esa alegría con tu familia y con toda la gente que querés. Pero por otro lado un embarazo es lo más liberador que hay. Formás nido en otro lugar, dependés de tu pareja y de tu hijo. Se armó un núcleo muy fuerte, que me vino muy bien. Tuvimos el hijo solos, y después vino mi mamá y los padres de él. Me gustó esa independencia, me rearmó, me hizo fuerte.

—¿Te molesta que en el resto del mundo te vean como la mujer de Gael García Bernal y no te identifiquen como actriz en forma independiente?

—No, para nada. ¿Cómo me va a molestar, si es verdad que soy su mujer? Tengo mi espacio, mi lugar, y él el suyo. No nos importa lo que piensen los demás.

—Está por comenzar un debate fuerte en la sociedad relacionado con el aborto. ¿Cuál es tu posición sobre ese tema?

—Me parece que es muy importante que se legalice. Discutir si se puede abortar o no es una hipocresía: la gente aborta y va a seguir abortando, pase lo que pase. El problema lo tienen las mujeres pobres, que se mueren por hacerlo en condiciones sanitarias deficientes. No aprobarla va en contra de la realidad. Que no la aprueben no va a reducir la cantidad de abortos. La cuestión es que si la aprueban va a reducirse la cantidad de mujeres adultas que se mueren.

—Y en tu vida personal, ¿estás a favor o contra el aborto?

—Yo no lo viví, por suerte. Conozco gente que tuvo que pasar por ese momento, y no me sentí ni me siento en condiciones de indicarles lo que tienen que hacer o dejar de hacer. Tuve la suerte de no pasar por esa situación, que sinceramente no se la deseo a nadie.

—Los medios de prensa publicaron distintas versiones acerca de que te habías separado…

—(Interrumpe) Sí, es una mentira que te hace perder decidas lo que decidas. Porque si elijo quedarme callada van a decir que me callo porque es verdad que me separé, y si salgo a desmentirlo van a aumentar el tamaño de la mentira. Y se metieron con mi hijo, con el ADN. Dijeron cualquier cosa. Yo no me enteraba porque estaba lejos, pero mi familia está acá y se enteraban y sufrían. Por suerte, mi hijo va a estar criado y le voy a enseñar a qué atenerse con la prensa. Yo trato de reírme, pero si mi mamá o mi abuela están consternadas por lo que se dice, me enojo.

—Dado que estás con un periodista, ¿cuál estrategia preferís: guardar silencio, confirmarlo o desmentirlo?

—Que dijeran que me separé fue ridículo. Gael tuvo que mandar un comunicado por Twitter para desmentir que había pedido un ADN del niño. No puede ser que prensa mal informada ponga en duda la identidad de mi hijo. Si se meten conmigo, bueno, de última me la banco. Pero se están metiendo con mi hijo, y ahí está todo mal. Podés poner que no me importa, que digan lo que se les cante. Pero que con mi hijo no se metan.

“Ya estoy grande para hacer de puta”

—¿Volverías a hacer algo del estilo “Disputas”?

—No, ahora soy una mujer casada, me veo haciendo de mujer con hijos. Ya estoy grande para hacer de puta.

—¿Y desnudos?

—Tampoco. Tené en cuenta que mi cuerpo cambió. Nunca fui muy pacata. Ya me saqué las ganas de todo, antes de la maternidad. Nunca tuve pudor físico. Ahora lo pienso mil veces. Más allá del cambio físico que me pasó, también está mi hijo. Mi cuerpo es de él, lo siento así.

—¿En qué sentido tu cuerpo es de él?

—Pienso en él cuando tenga 12 años, y que me vea desnuda… No quiero provocarle esa incomodidad. Ya hay material que puede circular y joderlo, y no lo aumentaría de ahora en más. Ya no tengo esa libertad. La gané en otros campos.

—¿La misma lógica se aplica a Gael ahora que es padre?

—No sé, creo que no. El no estuvo embarazado, él no vio su cuerpo involucrado en todo el proceso. No le dio de mamar… En definitiva, es hijo de dos actores y se va a tener que acostumbrar a ciertas cosas. Pero hay temas que, por más que los hables, a un chico le van a resultar extrañísimos, como ver a su mamá en bolas con otro chabón que no es su padre. No me interesa generarle ningún trauma.

Fuente:   http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0489/articulo.php?art=23227&ed=0489

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