«Caminos cruzados» – NO RETORNO en LA NACIÓN

mayo 11, 2010

«Caminos cruzados» – NO RETORNO en LA NACIÓN

No retorno

Caminos cruzados

Leonardo Sbaraglia, Federico Luppi y Martín Slipak filman a las órdenes del debutante Miguel Cohan

Martes 11 de mayo de 2010 | Publicado en edición impresa

Por Paula Gingins
Para LA NACION

«¡Acción!» Víctor Marchetti aparece en la esquina. Camina lento, mirando al piso. Carga un par de bolsas de supermercado en cada mano. Llega a la entrada de su casa, deposita las bolsas a un costado, y antes de abrir la puerta levanta la vista y se queda petrificado: Federico Samaniego, acusado de asesinar a su hijo, cruza la calle a unos metros de su casa.

«¡Corten!», exclama el asistente de dirección. En la realidad, Federico Luppi es Marchetti y Leonardo Sbaraglia presta su cuerpo a Samaniego. El film No retorno , de eso se trata, se encuentra en su tercera semana de rodaje.

La escena se está filmando en el porteño barrio de Villa del Parque. Sobre la vereda opuesta, frente a los actores, las cámaras y los micrófonos, está sentado el director y guionista Miguel Cohan, quien sigue la secuencia en un monitor y pide repetirla. Junto a él se encuentran su hermana y coguionista del film, Ana Cohan; la productora Vanessa Ragone (entre otras de El secreto de sus ojos , en este caso asociada al español Gerardo Herrero) y un grupo de atentos colaboradores.

La síntesis de la historia que van a contar, cuyo guión ganó el concurso ópera prima del Incaa, es la siguiente: Matías Fustiniano (Martín Slipak), estudiante de arquitectura, atropella a un ciclista por accidente y decide no detenerse. Todavía en estado de shock, miente a sus padres, inventa el robo del auto y hace la denuncia en la policía. Marchetti, padre del joven atropellado, comienza un largo reclamo de justicia para su único hijo. En tanto, Samaniego, quien había protagonizado un confuso incidente con el ciclista minutos antes de su muerte, es señalado como culpable de atropellarlo y abandonarlo. Por azar o por elección, los tres personajes se cruzarán en un camino sin retorno.

Todo sucederá en 35 locaciones de Buenos Aires, donde se filmará la mayoría de los exteriores. Además, el equipo se mudará en estos días a los estudios de Ciudad de la Luz (Alicante, España) para realizar los interiores: el estreno del film está previsto para mediados de octubre.

Al amplio elenco que encabezan Sbaraglia, Slipak y Luppi, se suman, entre otros, la española Bárbara Goenaga, Luis Machín y Ana Celentano. «Tuvimos tres meses de trabajo previo con los actores, sobre todo con los personajes de Sbaraglia y Slipak, que son los que realmente se transforman de manera radical en la película», comenta Cohan a LA NACION. «Para mí, los actores son lo más importante, porque son quienes dan vida a la historia. Esta película tiene una estructura coral, que se cuenta en muchos lugares con secuencias que van directo a la acción, sin demasiadas transiciones, y creo que eso marcará el ritmo», explica el director.

Una historia coral

Sobre una de las esquinas «tomadas» por el equipo de producción, están estacionados tres motorhomes que funcionan como camarines, y dos camiones repletos de cables y equipos. A pesar del despliegue, se percibe tranquilidad, como si todo estuviera aceitado y cada pieza del engranaje cumpliera su rol a la perfección.

En una pausa, Sbaraglia quita de una de sus fosas nasales un pequeño tapón: «Es para agrandar la nariz». «Mi personaje, que era ventrílocuo, cae en cana durante casi cuatro años y hay que ver esa circunstancia grabada en su cuerpo», explica. Acto seguido, señala una cicatriz muy verosímil que lograron las maquilladoras sobre el tabique, a la que -según adelanta- se sumará algo de barba y un cambio en el pelo. De hecho, la escena del encuentro fortuito ocurre justo cuando Samaniego sale de la cárcel. «Ese acto de injusticia tiene consecuencias sobre una serie de personas concretas y la película es una invitación a reflexionar sobre qué significan la justicia y la ética, a cuestionarse qué hubiera hecho uno en una situación similar», reflexiona el actor de Cenizas del paraíso .

El primer protagónico de Slipak lo carga de una responsabilidad y una presión interesante, según confiesa, y sonríe. «Mi personaje, que no actúa de la manera más ética, entra en una rueda de desesperación y paranoia tan grande, y son tantas las tomas que hacemos en el día que concentrar todo eso en las diferentes escenas es muy especial, pero me siento muy acompañado por el director», dice el actor de Tratame bien .

En una larga mesa, Federico Luppi, quien se muestra paciente y relajado durante las horas de grabación, conversa con el equipo en la pausa para el almuerzo. Mientras termina su café, cuenta a LA NACION: «Para hacer este personaje, lamentablemente tengo que echar mano de un hecho luctuoso personal: un hijo de mi hermano murió de manera similar y entonces entendí la perversión de la Justicia respecto de la tipificación de los accidentes de tránsito», reflexiona. «Lo que me resulta interesante de este libro es cómo lo luctuoso forma parte de una engranaje interminable en una espiral ascendente; cómo se comienza a buscar un culpable para aplacar la conciencia social o este deseo vindicativo de toda comunidad», destaca.

EL FILM, EN NUMEROS

1,5 millones de euros es el presupuesto del film, una coproducción entre la Argentina (Haddock Film) y España (Castafiore).

65 técnicos de diferentes rubros conforman el equipo de producción detrás de cámaras.

35 locaciones forman parte del rodaje del film, ubicados en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires

7 son las semanas previstas para el rodaje, cinco en la Argentina y dos (los interiores) en los estudios de Ciudad de la Luz, en Alicante (España)

Fuente:   http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1263280

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